
En el marco de la conferencia “Educación, Ecología, Responsabilidad Compartida”, expuesta por Rosalía Arteaga, ex presidenta del Ecuador, en su visita a Bolivia afrontó temas sobre los desafíos de la posmodernidad, reflexión medioambiental, avances tecnológicos y de la responsabilidad compartida entre lo particular y empresarial.
Este evento organizado por el Centro de Estudios Doctorales en Interculturalidad y Desarrollo (CEDID), contó con la participación de profesionales vinculados a la educación superior y posgradual.
A criterio de Arteaga, estos deben ser los agentes de información y educación para afrontar las permutaciones inminentes del cambio climático. Advirtió que la posmodernidad no sólo trae el uso de nuevas tecnologías, sino también viene acompañada de la sobrepoblación del mundo y en esa lógica ya se avizora la falta de alimentos.
A reflexión de la ex mandataria, el suministro de agroquímicos a la industria agrícola no son soluciones a este problema, dado su negativo impacto que empeoraría la situación por ser desfavorables para la salud y el medioambiente. Asimismo, el uso de maquinaria de última tecnología está agotando el rendimiento natural de la tierra, “entonces hay que buscar un equilibrio entre el desarrollo tecnológico y la naturaleza de las cosas”.
Sostuvo que este problema no es ajeno a ningún país, la interrelación global no sólo pasa por la comunicación a través de redes sociales de internet o el movimiento económico que se generan entre los diversos países. También pasa por la contaminación de ríos que trasponen fronteras llevando en sus aguas riesgos a comunidades de tierras bajas, como en el caso de Sudamérica donde parte del flujo hídrico nace en las alturas de Los Andes y baja a la Amazonia.
El cambio climático es una realidad y es observable, “recuerdo el nevado de Chacaltaya como un atractivo turístico y ahora que volví luego de años, ya no hay tal atractivo”. Esto debe preocupar desde lo particular y empresarial, dado que su efecto recae en el conjunto geográfico que lo rodea derivando en desabastecimiento de agua dulce, por consiguiente en migraciones sociales, animales y desaparición de la singularidad geográfica.
En ese marco, Arteaga asume que se tiene que buscar alternativas como el impulso de las energías alternativas como la geotérmica, solar, eólica, hidroeléctrica y otras que aminoren la contaminación del ecosistema en relación a energías fósiles que son contaminantes en potencia. “Tengo la esperanza que al igual que las energías alternativas se inventen otras que permitan mantener los recursos naturales y mitiguen la contaminación del planeta”.
La energía nuclear está entre las alternativas más limpias en relación a las fósiles o el carbón que en muchos países se continúa utilizando. Asume que el problema de la energía nuclear pasa porque sus desechos y residuos son negativos para el medioambiente y que pueda ser derivado al uso de armas de gran poder por gobiernos irresponsables, entonces esta energía debe ser manejada con madurez por los gobiernos que piensen hacer uso de ella.
La ex gobernante, también mencionó que los biocombustibles se convierten en una alternativa para mitigar el daño ecológico. Sin embargo, aclaró que no son una solución al problema por la gran cantidad de terreno que ocupan y por el agua que consumen los sembradíos como la caña, la palma africana, la jatropha (piñón), la soya, entre otros cultivos que se producen en la región y sirven para la elaboración de biocombustibles.
El potencial de la biodiversidad en Sudamérica es el pulmón ecológico que tiene la Amazonia del continente por los servicios medioambientales que presta como la generación de agua, oxígeno y flora medicinal. Y el uso de tecnologías al explotar minas y petróleo tendrían que ser más eficientes a la hora de extraer los recursos naturales, dijo.
Toda vez que estos se convierten en una esperanza de progreso para los países que procuran alcanzar niveles de vida más desarrollados, para ello, se necesita atención en los servicios básicos, carreteras escuelas, hospitales, entre otros. “Entonces no se puede decir que no se toque nada, tampoco se le puede exigir a los países amazónicos que mantengan sus bosques intactos, mientras los otros continúan contaminando”.
Es un tema sobre el cual el planeta tiene que empezar a reflexionar. Y entre esos desafíos de cambiar y girar las matrices energéticas y utilización de algunas, los medios de comunicación deben asumir una tarea paralela a los maestros, dado que los medios de comunicación son masivos y tienen mayor incidencia en la formación de las personas, “hay que buscar un equilibrio y buscar un desarrollo sostenible”, sustentó Arteaga.