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La urea boliviana llega para el sector productivo

La entrega de la Planta de Amoniaco-Urea (PAU), que estaba prevista entregarse el segundo semestre de 2016, se realizó el pasado 14 de septiembre en un clima festivo para el Estado y para el departamento de Cochabamba, que cumplía 207 años de gesta libertaria. El presidente Evo Morales fue el encargado de entregar la gigantesca planta enclavada en el caluroso trópico de Cochabamba, de donde pueden salir hasta 2.100 toneladas métricas diarias (TMD), unas 700 mil al año.
Un transportista del sindicato que se encargará de sacar el producto de la planta dijo que son 40 los camiones de alto tonelaje que están listos para llevar la urea hasta la ciudad de Montero, donde se cargarán a los vagones ferroviarios que la llevarán a los potenciales mercados de Brasil y Argentina.
Evo Morales calificó el acto como un “día histórico”, porque con la producción de urea se inicia el anhelado proceso de industrialización del gas natural boliviano. El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, aseguró que la planta en la que el Estado invirtió $us 953 millones, generará millonarios ingresos adicionales para el país. “Los impactos del proyecto son de $us 233 millones anuales. La factura de exportación será de $us 184 millones que contribuirán a la balanza comercial”, dijo.
Asimimo, Sánchez afirmó que la planta petroquímica requiere de 50 millones de pies cúbicos día (MMpcd) de gas para su funcionamiento y para producir las 1.200 toneladas de amoniaco, materia prima para la urea.
“Hoy tenemos asegurados estos volúmenes de gas para alimentar la planta. Con la certificación de reservas y la cuantificación, estos volúmenes de gas están garantizados hasta el 2032 y, seguramente con la campaña de exploración que estamos haciendo, habrá gas para muchas décadas más, para los bolivianos y para exportación”, aseguró, a tiempo de mencionar que el mercado interno del producto granulado será de entre el 10% y 20% de la producción, el restante 80% a 90% será para exportación”.
En este sentido, afirmó que los mercados potenciales del fertilizante son Mato Grosso y Mato Grosso Do Sul (Brasil), Perú, Argentina y Paraguay, con quienes ya se tienen negociaciones avanzadas. “La ubicación que decían que era la mayor debilidad, estoy seguro que es la mayor fortaleza de la planta, porque los empresarios de Brasil dicen que para llegar al centro de consumo, Rondonópolis (Mato Grosso), donde consumen 1.500 millones de toneladas métricas (TM) por año, tardaría entre un día a un día y medio. En cambio, la urea que compran de China, Rusia, Qatar tarda cerca de dos meses”, dijo.
Por otro lado, señaló que la planta está construida en tres áreas: la planta de amoniaco, la planta de urea propiamente dicha y la planta de servicios auxiliares.
El presidente de YPFB, Óscar Barriga, resaltó que el consumo del fertilizante tiene una tendencia creciente. “La demanda por la urea a nivel mundial ha crecido a un ritmo de 3% anual desde el año 2000 al 2016, y el pronóstico a futuro respecto a la demanda y comercialización de este producto es muy alentador. En este contexto, los principales países a nivel mundial incrementaron la producción de fertilizantes”, resaltó.

 

 

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