Las ciudades deben crecer protegidas contra incendios

El infierno descendiendo del cielo, eso parecía cuando un fuego artificial conocido como “Lluvia de plata” dio inicio al siniestro de la discoteca Kiss ocurrido a principios del presente año en Santa María, Brasil, dejando 239 muertos. Bastaron tres minutos para que el fuego lo consumiera todo.

Algo similar ocurrió en la cárcel de Comayagua en Honduras en 2012, cuando esta se convirtió en un infierno viviente y 361 personas murieron calcinadas.

“Eso no lo merece nadie, ni un preso, deberíamos hacer algo para que eso no suceda”, sostiene Antonio Macías, director para América Latina de la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego (NFPA, por sus siglas en inglés).

El experto sostiene que, por ejemplo, en los siniestros ocurridos en los centros de entretenimiento, aún con incendios de 150 a 300 metros cuadrados, de haber tenido un sistema de rociadores y otras salidas de evacuación no se hubieran producido tantas muertes.

“Si estos locales hubieran tenido los sistemas adecuados de protección como lo establece la NFPA 1001 (Código de Seguridad Humana) y un Sistema de Rociadores como lo indica la NFPA 13, no eran necesarias todas esas muertes, se hubiera podido evacuar los lugares y controlar el incendio”, apunta.

Una situación como esta es realmente triste porque se trata de algo que puede ser perfectamente evitable, resalta Macías.

Por un lado, se debe tener en cuenta que el desarrollo y crecimiento de las ciudades implica más y más centros comerciales, edificios altos, restaurantes, hospitales, restaurantes, antros, oficinas, hoteles, torres de vivienda, etc. Pero, ¿cómo los construimos? ¿Son seguros?

Por otra parte, está la prevención, esto permite que los bomberos sean la última instancia en caso de un incendio. Un ejemplo de esto es Estados Unidos, donde los bomberos dedican mucho de su tiempo y su capacidad a instruir a la comunidad. Capacitan a la gente a exigir condiciones de seguridad y a saber conducirse en caso de un siniestro.

“Esto es más rápido y más barato que salir corriendo a apagar un incendio”, dice Macías al indicar que no se debe dejar todo el peso sobre los bomberos.

Latinoamérica

Grandes incendios Planta San Juanico, 1984, México con 600 muertos; Circo Nitroi, 1961, Brasil con 503 muertos; Supermercado Yhuá Bolaños, 2004, Paraguay con 400 muertos; Cárcel Comayagua, 2012, Honduras con 361 muertos; Mercado Mesa Redonda, 2001, Perú con 300 muertos; Discoteca Kiss, 2013, Brasil con 239 muertos; Explosión Sector Reforma, 1992, México con 206 muertos; y Discoteca Cromagnon, 2004, Argentina con 193 muertos.

Fallas en los inmuebles
Los errores se debieron a salidas de emergencia bloqueadas, sobrecupo de asistentes, uso de acabados tóxicos, ausencia de sistemas de detección y extinción, equipos de bombeo no funcional, rutas de evacuación inadecuadas, instalaciones eléctricas inadecuadas y deficiencias estructurales.

Autor: Nancy Castro Z.

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