Lliquimuni

Lliquimuni ha sido un tema recurrente en lo que va del año. Para quienes desconocen o saben poco del asunto, Lliquimuni es un bloque ubicado en el subandino norte del país, concretamente en el norte de La Paz, donde se calcula que existe un potencial hidrocarburífero estimado en 50 millones de barriles de petróleo y un trillón de pies cúbicos de gas.

Lliquimuni forma parte del lote de 12 áreas reservadas en las que YPFB Petroandina, una Sociedad Anónima Mixta conformada por YPFB Corporación (60%) y PDVSA (40%), tiene autorización para efectuar acciones de exploración y explotación.

Allí, ya se ejecutaron tareas de prospección sísmica 2D y estudios geológicos complementarios; y se planea invertir alrededor de $us 50 millones para la perforación del pozo Lliquimuni Centro-X1.

A todo esto resta decir que el propósito estratégico de Lliquimuni pasa porque se la considera un área no tradicional, que permitiría históricamente a La Paz sumarse como un departamento productor de hidrocarburos, y porque daría lugar al hallazgo de petróleo, un recurso escaso en el país en contraposición con la abundancia de gas.

Sin embargo, Lliquimuni ha sido tema recurrente en lo que va del año no por los avances en su desarrollo, sino por las constantes postergaciones que, por ahora, no permiten visualizar un “norte” en cuanto a su proyección.

En ese sentido, a pesar de los vaivenes contínuos que el sector hidrocarburífero genera en términos de apasionamientos, es justo reconocer que, en esta ocasión, los atrasos han resultado inevitables y obedecen a los azotes climáticos que el país enfrenta desde principios de año.

Sin un acceso terrestre estable, de hecho, al presente ni siquiera existe, se hace inviable pensar en Lliquimuni. De momento, la Gobernación de La Paz tiene el desafío de habilitar el tramo caminero Puente Coroico-Sararía. Hasta que eso ocurra, poco o nada adelanta el lamento.

Por el contrario, conviene tener paciencia y gestionar recursos económicos, técnicos y logísticos para acelerar los tiempos y que, una vez las condiciones climáticas lo permitan del todo, los trabajos se puedan reanudar como debe ser.
Lliquimuni es sólo una posibilidad, pero de ser cierta, daría lugar a un verdadero norte energético, generando un nuevo polo de desarrollo en beneficio no sólo de los paceños, sino también del país en su conjunto.

Desde que se dio por sentado su potencial, con los estudios efectuados por YPFB a principios de los años 90 del siglo pasado, hasta nuestros días, el desarrollo de Lliquimuni siempre ha sido frenado por una u otra razón.

Siempre se dijo que el norte paceño podría tener hidrocarburos y hoy más que nunca, con el boom energético apuntalado gracias a precios internacionales del petróleo por encima de los $us 100 el barril, es el momento ideal para que pueda darse finalmente su ejecución.

Ojalá y Lliquimuni pueda ser una realidad pronto. Creemos que existe la voluntad y la decisión para que así sea. Resta esperar que los tiempos se aceleren y que no hayan más trabas en el camino.

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