Megaobras generan un boom de servicios

Generación de empleo, crecimiento económico, capacitación para profesionales junior, proyección al extranjero, son algunos de los beneficios que las empresas de servicios están experimentando con el desarrollo de las millonarias obras que se están ejecutando en el sector petrolero.

Hasta el momento el proyecto de mayor envergadura es la planta de Gran Chaco, donde la empresa contratista, Técnicas Reunidas (TR), en el marco del contrato principal contrató unas ocho empresas subcontratistas que a su vez subcontrataron otras cinco para trabajos específicos.

TR tiene como política empresarial para el proyecto maximizar la contratación de personal y servicios locales. En este marco ha colaborado activamente para la instalación y funcionamiento de un mecanismo de reclutamiento de personal local y una serie de alianzas para contratación de servicios locales (transporte, alimentación, compras, etc.). Según lo indican las últimas estadísticas internas de TR, habría unas 4.900 personas habilitadas para el trabajo en obra, lo que habla de más de 4.000 personas trabajando en el proyecto (contemplando los descansos, las bajas por enfermedad, etc.).

Este es el momento pico del empleo en el proyecto. Alrededor del 93% del personal es boliviano y más del 60% es de la zona de ejecución, informó el director de la empresa, Roberto Dominguez.

De su lado, el gerente general de Bolinter, Enrique Menacho, manifestó que la empresa participa en el proyecto como subcontratista con la parte de construcciones civiles, mecánica y eléctrica, ha logrado una etapa pico de ocupar 1.700 personas contratadas.

Efecto multiplicador
La construcción de la planta y los recursos que vuelca en la zona donde se construye Gran Chaco han sido estratégicos para mantener el ritmo de la economía local. A esto contribuyen el circulante que proviene del pago de salarios al personal local, la contratación de servicios (11 comedores, 120 micros, más de 20 hoteles y casas alquiladas, compras locales de mercaderías, etc.) y los impuestos y el consumo que devienen de más de 300 vehículos radicados en la región.

Además, YPFB ha iniciado un plan de inversión social en las comunidades aledañas a la Planta (identificadas por el Estudio de Impacto Ambiental), a través del cual se construirá infraestructura de agua, salud y viviendas en colaboración con el Municipio de Yacuiba, sostuvo Dominguez.

Impacto en las empresas
Respecto al desarrollo de otras obras como Margarita, Bulo Bulo, ampliaciones en las refinerías, además de la actividad de perforación o sísmica, las empresas también reportan importantes movimientos que las benefician, como LAMSO, una empresa de servicios de ingeniería y gestión, que cada que toma un contrato va creciendo continuamente. “Si antes teníamos una camioneta, ahora tenemos cuatro más, un camión, porque todo suma a los activos y contratación de más gente. Nos iniciamos con cuatro personas, ahora somos 23 personas”, señaló el gerente general de la empresa, Jorge Patiño, a tiempo de indicar que están prontos a firmar un contrato para trabajar en la planta de urea y amoniaco en Bulo Bulo.

Inbolpack, empresa de logística, también reporta un crecimiento importante en los últimos dos años que viene participando de los proyectos de Gran Chaco y ahora en Bulo Bulo, así también se prepara para participar en Incahuasi.

“Puedo decir que hemos crecido al menos un 30% en la parte operativa para poder encarar los proyectos. Hasta 2013 se tenían 220 personas y ahora se tienen 340·”, dijo Miguel Ángel Saavedra, gerente de Operaciones de Inbolpack.

De su lado, Óscar Añez Coscio, director de la Unidad de Negocios de Inca, una empresa dedicada a la automatización y procesos, ha logrado un mayor movimiento económico de al menos un 20%. Este crecimiento de la empresa ha significado un beneficio y por ende proyectarse en el extranjero. “Ya hemos tenido trabajos en el Perú, Ecuador y eso es por el crecimiento local, nos llaman de otros países porque conocen el trabajo que se ha hecho en las grandes obras”, sostuvo Añez.

Ocurre una situación similar con las empresas que se han formado en los últimos años, como Mopetman, que apenas con tres años de vida en el mercado ha logrado un crecimiento sostenido gracias a su participación en los distintos proyectos que se ejecutan en el mercado. “Hace dos años hermos certificado trinormas ISO, iniciamos con 10 personas y ahora somos 60 fijas. En un periodo pico hemos contratado hasta 300 personas”, indicó Robert Suárez, gerente de Calidad, Seguridad y Medioambiente.

Autor: Yandira Toledo J.

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