No hay mejor desafío que aumentar los negocios

¿Qué representa esta etapa inédita en su carrera?
Encaro este desafío con mucha responsabilidad. Es un orgullo representar a un sector tan importante en la economía boliviana. Un sector que representa el 60% de las exportaciones nacionales, lo que implica estar a la altura del reto. Es algo que marca mi carrera.

¿Cuáles serán las premisas sobre las cuales girará su gestión en la Cámara?
Mi perfil siempre ha sido de consenso. Me parece que un sector tan importante para la economía tiene que contribuir para que Bolivia mejore su calidad de vida, cumpla sus expectativas de crecimiento y todos tengamos un país mejor. Por ello, mi agenda apunta a contribuir con el Gobierno, haciendo que el sector realice propuestas positivas; que podamos desarrollar y superar los desafíos.

Para usted ¿Qué momento atraviesa el sector energético?
Creo que vive un momento de desafíos, algo que es permanente, porque en todas partes del mundo esta industria recibe mucha presión, no solamente de los gobiernos sino de la población en general. Nosotros tenemos una responsabilidad muy grande, gestionar los recursos naturales del pueblo. Por lo que el sector ha venido trabajando y ha cumplido objetivos importantes como la producción actual y los ingresos que ahora tenemos.

Esta industria tiene una característica que la hace particular. Y es que no se invierte para quedarse con esa capacidad de producción permanente, sino que se invierte y al día siguiente de que obtiene el punto máximo de producción, la misma empieza a declinar.

Estamos en un momento importante de reposición de reservas. Si bien estamos en nuestro punto máximo de producción, eso también nos impone un desafío importante que es lograr reponer lo que se produce.

¿Ese plan intensivo de reposición de reservas en qué fase se encuentra?
Todavía es prematuro hablar de resultados, pero estamos con un nivel de actividad liderado por YPFB en el área de exploración. Por nuestro propio tamaño y nivel de producción necesitamos intensificar las inversiones en exploración.

¿Qué tipo de incentivos podrían agilizar la exploración?
Yo creo que hay muchos frentes para trabajar. Desde los tiempos de aprobación que se requieren, hasta los gastos que se reconocen, las consultas previas, los valores que se deben dar por compensación, etc. Yo diría que hay un tema central para trabajar y hay una serie de temas que pueden irse sumando de a poco para hacer más atractiva la inversión en exploración.

¿Existe interés por invertir en Bolivia?
Sí. Las empresas privadas que están en Bolivia están invirtiendo en exploración y están a la expectativa de esta ley de incentivos para intensificar sus inversiones.

Con Ley o sin ella ¿Estamos a tiempo de cerrar la brecha exploratoria?
Es difícil hacer una proyección de mediano o largo plazo, porque nuestro sector es probabilístico. Actualmente se están haciendo inversiones y se trabaja con un índice de éxito de 30%, pero ese éxito puede ser cero o puede ser cien. De seguro que, si ninguno de los proyectos que se tiene en cartera tuviera resultados, estaríamos en problemas; pero si más de tres tienen éxito, no tendremos problemas.

De todos modos, se dice que los siete años sin inversiones en exploración pueden pasarle factura al país ¿Es tan así?
Todo dependerá de la intensidad en la que se explore, así como de los proyectos que se tenga. La verdad es que es algo muy incierto. Un solo pozo puede salvar. Tal como ocurre ahora, hay tres áreas descubiertas que aportan más del 70% de la producción de gas de Bolivia. Por lo que podríamos tener descubrimientos de ese tipo. Yo creo que lo más importante para no estar a merced de las probabilidades es aumentar el dinamismo.

¿Eso está básicamente en manos del Estado?
Sí. Nosotros estamos dispuestos a contribuir. Pero es el Estado el que en todos los sectores define las reglas del juego en el país y que promueve las inversiones, así como también coloca en el mercado las áreas para que las empresas hagan propuestas.

¿Cómo ve el futuro gasífero para el país?
Bolivia está encarando proyectos importantes en industrialización y requieren del gas, por lo que es importante aumentar la producción y, por sobre todo, reponer las reservas que se consumen. Realmente será un desafío interesante, porque no hay mejor desafío que aumentar los negocios.

¿Bolivia sigue teniendo una posición estratégica como proveedor de gas continental?
Por los niveles de producción, la ubicación geográfica y la infraestructura ya construida diría que continuamos con nuestro papel estratégico central.

¿Qué pasa con temas como el presal brasileño o el surgimiento del shale argentino?
Creo que Brasil, a pesar de sus descubrimientos, tiene también desafíos para reponer sus reservas y, además, tiene un mercado que crece muy rápido. Pienso que Brasil va a continuar necesitando de nuestro gas; no es algo que me preocupa.

En Argentina el escenario es un poco diferente. En un año su producción de gas ha crecido un 18%, lo que muestra que el mercado argentino tiene un poco más de incertidumbre, aunque nuestra participación allí también es menor. De todos modos, creo que ambos mercados están relativamente seguros. Por supuesto que siempre hay que estar analizando y viendo alternativas, pero tenemos un crecimiento importante en nuestro mercado interno, además de los proyectos de industrialización que nos ponen el desafío del otro lado: cómo hago yo para reponer mis reservas y mantener mi producción.

¿Cómo se viene dando la relación entre el Estado boliviano y las empresas privadas?
Se tiene un trabajo conjunto, nuestro mayor cliente es YPFB. Producto de eso son los resultados en el sector. Hemos tenido aumento de producción y se han hecho las inversiones que se necesitaban, por lo que creo que hay un compromiso del sector privado para aportar.

¿Ha sido ya superado el momento difícil que implicó para los privados la nacionalización y el cambio de escenarios?
Yo creo que esos son desafíos permanentes, porque siempre hay nuevas reglas y nuevos problemas para solucionar. Creo que eso es producto de una relación normal que se tiene que ir trabajando para generar consensos y buscar puntos en común.

¿Es difícil trabajar en una industria caracterizada por ser de hombres?
Como lo fue estudiar Ingeniería Industrial en un curso de cien hombres y tres mujeres. Me parece que tengo la ventaja de ser criada en una familia en la que no hubo diferencias entre ser hombre y mujer.

El otro día leí un artículo de Harvard Business Review que mostraba que en Estados Unidos apenas el 6%, mientras que en Brasil y México el 5%, de los cargos de presidencia y dirección de empresas, estaban en manos de mujeres. El análisis cuestionaba este hecho, siendo que hay estudios que muestran que la diversidad de género, formación y origen ayudan a la toma de decisiones porque se logra ver el problema desde diferentes ópticas. Si eso ya es un hecho para la sociedad ¿por qué la mujer ocupa pocos espacios?, Es muy difícil dar ese paso.

Perfil

Carrera sectorial. Es ingeniera industrial de profesión con formación en el Programa de Desarrollo Gerencial de Harvard Business School – y MBA en Gestión de Negocios Internacionales. Fue analista de Planificación y Evaluación de Desempeño y gerente de Planeamiento y Desempeño de Petrobras Bolivia, directora corporativa de Petrobras Colombia y, desde 2011 a la fecha, gerente general de Transierra.

Autor: José Miguel Sánchez F.

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