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Paz: “El Bala tiene un nuevo enfoque”

A partir de la gestión 2009, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), lleva adelante estudios relacionados al Proyecto El Bala. Con este trabajo en curso, se propone incluir otros sitios, con el enfoque de desarrollar aprovechamientos en cascada.
Este nuevo enfoque evitaría implementar un único gran embalse y, en consecuencia, se reduciría significativamente el área de impacto, tanto en el Parque Nacional Madidi como en la Reserva de la Biósfera y Territorio Indígena Pilón Lajas. Es así que se plantea estudiar la alternativa de aprovechamientos en cascada, considerando los angostos del Susi, Bala y Chepete (alternativamente el Angosto del Beu), como sitios de posible implementación de obras civiles.
¿Los vaivenes políticos con respecto al proyecto, de qué manera podría afectar su desarrollo?
El Proyecto Hidroeléctrico El Bala es el mayor proyecto hidroeléctrico que se puede implementar íntegramente en nuestro país. La potencia instalada del componente 1: Chepete (3.251 MW) y Componente 2: El Bala (425 MW), suman una potencia instalada total de 3.676 MW. En ese marco, es un proyecto que recibe y recibirá mucha atención mediática, más aún, cuando el Gobierno logre llevarlo adelante.
¿Existe mucho debate sobre los impactos ambientales del proyecto, cuál es su posición?
Cualquier proyecto, independientemente de su magnitud, genera un impacto ambiental. En el caso del Proyecto Hidroeléctrico El Bala, el mismo se ha estudiado en una primera instancia en el Estudio de Identificación (EI) y continúa en el Estudio de Diseño Técnico de Preinversión (EDTP), cabe aclarar que en el EI se elaboraron y presentaron, a las instancias ambientales competentes, las fichas ambientales, siguiendo los procedimientos establecidos según la Ley 1333 de Medio Ambiente y sus reglamentos, siendo que a la fecha se cumple con todo lo estipulado por la normativa ambiental vigente.
El 13 de julio de 2016 concluye oficialmente el EI. Dentro el alcance, se contempló los estudios ambientales, donde se llevaron adelante principalmente: Diagnóstico del Componente Físico; Diagnóstico del Componente Biológico; Diagnóstico del Componente Social; Análisis Ambiental y Social, entre otros.
En el marco del EDTP se elaborarán Estudios Ambientales complementarios y los Estudios de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA), para cada uno de los Componentes del Proyecto. Todos los posibles impactos serán estudiados en estas instancias.
¿Existe voluntad de ENDE para que surjan mejores políticas para el desarrollo del proyecto?
Durante la etapa de preinversión, que es la etapa que corresponde al proyecto, se han incorporado políticas para lograr obtener la mejor alternativa desde el punto técnico, medio ambiental y también social. Se estudiaron hasta 22 alternativas o concepciones de proyecto, que consideraron aspectos ambientales, sociales, técnicos y económico-financieros.
Durante el EDTP, se estudiará la mejor forma de optimizar los diseños, para lograr un diseño que cumpla con las expectativas del pueblo boliviano, cualquier proyecto es pasible de mejorar y las políticas de ENDE son muy claras, debemos llegar al final del EDTP con el mejor proyecto posible.
Sin embargo, debemos también implementar políticas adecuadas desde el punto de vista social-comunicacional. ENDE Corporación tiene el gran reto de lograr informar adecuadamente sobre las características del proyecto a todas las comunidades, TCOs y habitantes en general, de las regiones donde se estudia el proyecto. Es también un reto desde el punto de vista logístico, por las características dispersas de la población existente en la zona, y por la extensión que se debe cubrir, que fácilmente supera los 1.000 km2.
¿Todo el trabajo que está desarrollando ENDE está reglamentado?
Es importante destacar que los Estudios correspondientes al Proyecto Hidroeléctrico El Bala se realizan por un mandato del pueblo boliviano. El proyecto es de interés y prioridad nacional, respaldado en Leyes y Decretos vigentes: Ley Nº628 de 28 de mayo de 1984, Ley N°1887 de 31 de agosto de 1998, Decreto Supremo Nº 28389 de 6 de octubre de 2005, Decreto Supremo N° 29191 de 14 de julio del 2007. En ese marco, se señala a ENDE como la encargada de llevar adelante los estudios.
¿Cuál es la verdad de la afectación al ecosistema, si se construye esta presa?
Cualquier proyecto de las características de El Bala tiene impactos ambientales. El proyecto, bajo la nueva concepción, tendría una drástica reducción en cuanto a futuras posibles afectaciones al ecosistema. Si hablamos del impacto a las Áreas Protegidas de la región, Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi y la Reserva de la Biósfera y Territorio Indígena Pilón Lajas, acorde a resultados del EI, estas se reducen drásticamente con relación al anteproyecto de los años 50, que implicaba una afectación de más de 3.800 Km2.
Con la división del proyecto en componentes, la afectación se reduciría a solamente 180 km2, es decir, el impacto cae de una afectación de cerca de 18% en áreas protegidas (anteproyecto 1958), a solamente 1,2% al Pilón Lajas y 0,7% al Madidi, lo cual corresponde a una afectación total en las dos áreas del 0,79%.
¿El proyecto es un referente a nivel internacional?
Entendemos que sí, por tratarse del proyecto hidroeléctrico más grande que se puede construir íntegramente en Bolivia. Es también un referente, porque plantea, desde su concepción, la preservación del medio ambiente; es decir, no solo plantea una alternativa de proyecto y luego plantea medidas de mitigación, que es la forma en que tradicionalmente se encaran los proyectos.
¿Cuáles son los principales beneficios del proyecto para el departamento de La Paz y a nivel nacional?
Al margen de los beneficios que traerá al sistema eléctrico boliviano, por su capacidad de garantizar la soberanía energética de nuestro país, generará recursos para el Estado a través de la exportación de la energía eléctrica, a los mercados más importantes de la región.
Los beneficios pasan también, por ejemplo, por poder disponer el gas natural para otros fines. La energía producida por el proyecto, empleando agua, implicaría que se podrían disponer de una cantidad importante de gas, para emplearlo en otros fines, exportación, y/o industrialización.
Un proyecto de esta magnitud creará también beneficios al tener que emplear a miles de trabajadores, principalmente durante la etapa constructiva, los que deberán ser capacitados adecuadamente en diferentes áreas. Gran parte de la mano de obra será fundamentalmente de las regiones cercanas a la zona del proyecto. Sin embargo, debido a que se requerirá mucho personal, beneficiará también a muchos bolivianos de todos los puntos del país.
La construcción del Componente 1 Chepete garantizaría la navegación y navegabilidad del río Beni, no solo para pequeñas embarcaciones, principalmente a partir de las poblaciones de Rurrenabaque y San Buenaventura, que estaría garantizada 12 meses al año, alcanzando hasta la población de Cachuela Esperanza, lo que representa la apertura de una vía de navegación fluvial de más de 1.035 km.
Cada año en la región de Rurenabaque y San Buenaventura, durante la época de lluvias, el desborde del río Beni ocasiona diferentes daños y pérdidas a la población asentada.
Con la futura implementación del proyecto, se producirá una atenuación considerable de las crecidas en dichas poblaciones. Se estima un 45% de atenuación en las crecidas, lo que implicaría un monto de $us 56 millones anuales por concepto de daños evitados.

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