Posco dando forma al futuro

En el pasado trimestre (abril-junio de 2014), esta empresa ha tenido ganancias netas por $us 473,5 millones. En la actualidad, es una de las cuatro siderúrgicas más grandes del planeta y la que además provee el acero con que se construye la mitad de los barcos que navegan por el mundo.

Con esas credenciales, nadie puede dudar del peso específico que Corea del Sur ha ganado en el mercado del acero desde que decidió crear POSCO (Pohang Iron and Steel Company), a finales de los años 60, como parte de su estrategia de industrialización química y pesada, sin contar con la materia prima en suelo propio.

Precisamente en Pohang, donde comenzó todo, un museo resguarda algunos tesoros históricos en los que se cuenta parte de esta historia de éxito. Las primeras y precarias instalaciones de las oficinas de POSCO, la llamada Casa Rohmmel, celosamente preservada, delata un incipiente comienzo que abrió camino a la fundición de acero en 1973.

La inversión inicial, $us 118 millones, efectuada por el gobierno coreano liderado por Park Chung-Hee, hoy se ha convertido en un conglomerado con un valor de mercado que los especialistas estiman bordea los $us 50 billones y que tiene participación privada, lo que incluye además su cotización en bolsa.

Por ello, a principios de este mes, la revista Fortune incluyó por cuarto año consecutivo a POSCO entre las 500 empresas más importantes del mundo (puesto 177), por su volumen de ingresos, su expansión a nuevos mercados, inversiones tecnológicas y reducción de costos, entre otros factores.

De igual modo, World Steel Dynamics, institución especializada en el análisis del mercado global del acero, ha calificado a POSCO como el productor de acero más competitivo del mundo en siete ocasiones distintas durante los últimos cinco años.

Hoy en día el 60% de la producción de acero de POSCO se destina al mercado externo, mientras que el 40% restante alimenta las industrias locales.

Para ello, POSCO suma un total de 18.000 trabajadores que se dividen en dos plantas: Pohang y Gwangyang, entre las cuales producen alrededor de 40 millones de toneladas de acero.

Lejos quedaron los inicios en los que la producción sólo alcanzaba a 1,03 millones de toneladas por año, en medio del escepticismo generalizado de organismos financiadores y la comunidad internacional, que dudaba en respaldar la construcción de una industria siderúrgica en un país donde no existían los componentes esenciales para la producción: hierro y carbón natural.

Hoy POSCO cuenta con presencia no sólo en Corea, también se ha expandido al resto de Asia, Europa, África y América. Asimismo, ha diversificado sus operaciones en sectores como la energía, el comercio, la ingeniería y la tecnología. En ese sentido, para el 2020, su meta corporativa es llegar a ser una de las 100 compañías top a nivel global.

Lo que comenzó como una quimera, se ha traducido, en poco más de 40 años, en una industria tangible que es uno de los motivos de orgullo de la nación coreana.

POSCO se constituye, por tanto, en uno de los emblemas del milagro económico reciente y uno de los más importantes generadores de ingresos para un país que carece de la materia prima en suelo propio, pero que a pesar de ello se ha dado modos para producir y salir adelante.

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