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SERPETBOL :“Nuestro error fue actuar de buena fe”

Serpetbol sigue una causa penal contra Samsung Engineering aduciendo falta de pago por trabajos en la planta de Bulo Bulo. La firma de servicios apelará luego que fiscales no dieran curso a la demanda. Su principal ejecutivo expone sus argumentos.

 

Los contrastes grafican el momento de Serpetbol. En 2015 logró una facturación récord de $us 97 millones y contaba con 4.000 trabajadores. Hoy en cambio, planea cerrar la gestión 2016 con $us 12 millones de facturación mientras mantiene un staff de tan sólo 30 funcionarios.
Rodrigo Virreira, gerente general interino, apunta a que el difícil trance responde al incumplimiento en el pago de compromisos por parte de Samsung Engineering durante la construcción de la Planta de Amoniaco y Urea, que se levanta en el Chapare cochabambino y que está próxima a ser puesta en operación.
El monto que Serpetbol reclama a la firma coreana, responsable de la ingeniería, procura y construcción (EPC, por sus siglas en inglés), asciende a $us 13 millones. Ya existe un juicio penal de por medio, un abrupto corte en la cadena de pagos y una latente preocupación: si Serpetbol no soporta el embate, el impacto puede arrastrar a otros. Habla Virreira.
¿Por qué se ha llegado a esta situación?
Poco después de arrancar en el proyecto de Bulo Bulo (planta de urea y amoniaco) vimos que habían muchas incoherencias con la información que habíamos recibido (por parte de Samsung) para cotizar, y lo que se venía ejecutando en la obra.
¿Cuál era la función específica de Serpetbol?
Nosotros comenzamos el contrato para movimiento de suelos. Y, a diferencia de otros contratos, en otros lugares, el material de relleno lo ponía Samsung. De modo que teníamos que trabajar al ritmo en que sus materiales iban llegando. Fue cuando hubo problemas porque no pudieron entregarnos el material en la obra, nos lo entregaban fuera de la planta, luego hicieron traspasos, y una serie de cosas que perjudicaron el rendimiento.
Pero más que nada fue el alcance que nos dieron. Originalmente nos dieron un alcance para realizar un desmonte en seis hectáreas, en un periodo de dos a tres meses. Comenzando en septiembre y terminando en diciembre, durante la época seca de 2013. Ese fue nuestro contrato. Pero una vez ahí, con el contrato y las boletas presentadas, resulta que el trabajo no era en seis hectáreas sino en 60 hectáreas.
¿Y dónde estaba el error?
Yo creo que las empresas bolivianas en los últimos años, casi sin excepciones, hemos cometido un grave error, y es que hemos actuado de buena fe. “Te voy a pagar, hacémelo que luego te pago”. Nos olvidamos que estas empresas “epecistas” (EPC) logran un contrato específico y después se van del país. Muy diferentes a YPFB o a las operadoras.
Al principio pensamos que era un error de ingeniería, pero que podía implicar más trabajo y eso era mejor para nosotros, siempre y cuando todas las condiciones estuvieran dadas. Sin embargo, trabajar en 60 hectáreas en el Chapare y en época de lluvias, es muy diferente a trabajar en época seca y en un área de seis hectáreas.
¿A cuánto ascendía el monto del contrato para las seis hectáreas?
Dos a tres millones de dólares. No era un contrato grande.
¿Hicieron algún tipo de observación por la diferencia de condiciones?
Las observaciones y preocupaciones las elevamos desde el primer día. Pese a ello, seguimos trabajando de buena fe y, de hecho, nos fuimos adjudicando otras tareas que ellos requerían, como las obras civiles o la instalación del campamento, que incluso después de haber firmado el trabajo del campamento, nos pidieron un cambio porque no cumplía con los estándares de Samsung. Todo esto porque seguíamos actuando de buena fe, con la idea de que si haces las cosas bien, te van a pagar.
¿Eso significa que fueron aumentando adendas?
No, adendas no habían. Se manejaban minutas. Y precisamente lo que pedimos desde el primer día fue el cumplimiento de esas minutas. Porque ellos nos decían que tenían contratos muy cerrados y para cambiarlos se debía modificar desde Corea, por tanto era inviable hacerlo.
¿De los dos o tres millones a cuánto creció el contrato con los pedidos de las minutas?
Estamos hablando de unos seis millones de dólares.
¿Y ellos les iban pagando?
El pago por el avance lo hacían. El problema pasa por los perjuicios en que ellos nos hicieron incurrir. A nosotros nos pagaron por hacer un tipo de trabajo en determinado tipo de terreno, pero cuando llegamos (a Bulo Bulo) resulta que el terreno era muy distinto al que nos dijeron y el trabajo era mucho más complicado y, además, ellos tampoco cumplieron con el alcance que nos permitía complementar nuestro trabajo. Es por eso que en noviembre de 2014 presentamos de manera formal un reclamo.
¿Qué reclamaban específicamente?
Reclamábamos por los cambios en las condiciones del sitio, que era un pantano y no un lugar seco como ellos dijeron; así como el tamaño del trabajo, que es un tema importante, y que si bien ellos dirán que nos han pagado por volumen, lo que es correcto, es muy diferente hacer un movimiento de suelos en pantanos que en tierra seca.
¿Por qué es diferente?
En el tema de la construcción, el rendimiento de la maquinaria es clave. Cuando el terreno está mezclado con agua y barro, el rendimiento de la máquina y del mismo personal se va por los suelos. Hay días que no se puede trabajar. De hecho, en enero de 2014, de 31 días, 23 estuvimos completamente parados porque hubo inundaciones. Otro ejemplo es que no pudimos ingresar a trabajar porque ellos no tenían la licencia ambiental y estábamos con las máquinas paradas, sin poder cruzar el alambre, durante casi un mes. Como éstas hay muchas historias y lo que me preocupa mucho es el proceder de Samsung.
Entre los reclamos también estaban los incrementos salariales y los dobles aguinaldos, los que fueron excluidos de los contratos como parte de una negociación. Inicialmente nosotros los habíamos incluido, pero al no saberse en qué porcentaje habría incrementos salariales, o si el doble aguinaldo se daría o no, ellos pidieron que se saquen de los contratos para luego hacerlos reembolsables. Eso lo tenemos registrado en minutas y correos.
¿Qué posición tomaron ellos cuando ustedes comenzaron a reclamar?
Tuvimos conversaciones con el encargado de contratos por espacio de dos a tres meses y después lo cambiaron. Lo que obligó a empezar de cero con un nuevo encargado. Y nuevamente, dos, tres a cuatro meses para que el nuevo ejecutivo entienda la situación y, otra vez, cuando estábamos por llegar a un acuerdo, también lo cambiaron. Cuatro veces cambiaron a los encargados del tema.
Pese a ello, seguimos trabajando con la idea de cumplir con el proyecto con YPFB y con el Estado. Pero con ello se fueron acumulando gastos, más incrementos salariales y dobles aguinaldos. Hasta que llegó el día en que entregamos la obra, que fue en enero 2016. En ese momento se desenmascararon, nos dijeron que si no retirábamos nuestros reclamos por la deuda, que ahora suma casi $us 13 millones, nos ejecutarían las boletas. La suma de todas las boletas era de $us 3 millones.
Y no levantamos nuestro reclamo porque no era válido. Tampoco nos hicieron ninguna contrapropuesta. En una reunión de menos de una hora nos dicen que no hay arreglo y que más bien ellos consideraban que les debíamos. Fuimos a reclamar pagos por $us 13 millones y salimos debiendo como seis millones, incluyendo la ejecución de la boleta.
Si el contrato inicial era de $us 3 millones ¿por qué surge una deuda que asciende a $us 13 millones?
La suma de todos los contratos (entre Samsung y Serpetbol) llegó a $us 35 millones. El contrato inicial era para movimientos de suelos ($us 3 millones); después la provisión del campamento con las facilidades temporales para 1.800 personas (unos $us 15 millones), más otros contratos de movimiento de suelos y cañería enterrada con lo que la suma total alcanza los $us 35 millones. Los $us 13 millones es la suma de observaciones y reclamos en cada uno de estos contratos que fueron firmados paulatinamente.
¿De esos 35 millones cuánto les llegaron a pagar?
Ese monto ha sido pagado, lo que no han pagado son nuestros reclamos. En este negocio es muy normal tener reclamos y sentarse a negociar. Lo que no es normal es que a uno lo chantajeen y lo extorsionen con su boleta. Eso jamás lo había visto y es la razón por la que esto se convirtió en un tema penal.
En su momento pensábamos que era un error de buena fe, de cálculo, de planilla o de información equivocada con la cual nos hicieron cotizar los trabajos. Y bajo ese entendido continuamos trabajando y conversando con ellos. Pero al final, después de utilizar una estrategia de cambiar encargados para ir ganando tiempo, y cuando ya la obra estaba lista, nos hacen sentir que fuimos tontos útiles y nos ejecutan la boleta.
El efecto en el sistema financiero de ejecutar la boleta nos lanzó a un tirabuzón, con eso nosotros tuvimos que liquidar todo lo que teníamos como patrimonio para sobrepasar ese momento. La ejecución de una boleta no es algo sencillo, así que en la banca se pusieron nerviosos y empezaron a exigir sus pagos. Tuvimos que vender un patrimonio de cuarenta años para superar esto.
¿Qué argumentó Samsung?
Para ejecutar la boleta argumentaron que habíamos incumplido temas técnicos en la torre de enfriamiento y que tenían rajaduras, cuando al contrario, mientras estábamos construyendo se les advirtió a ellos que las torres no tenían juntas de dilatación y se contrató a un perito externo de Cochabamba que falló a nuestro favor, pero la gente de Samsung no lo aceptó.
Nosotros hemos sido víctimas, porque nos mintieron con la información con qué cotizar, nos usaron prometiendo pagos prontos y arreglos para que una vez terminada la obra, ellos se beneficien de ese trabajo.
¿No se tenía alguna cláusula de arbitraje?
El contrato indica que si hay algún arbitraje debe efectuarse en Londres y bajo las leyes del Estado de Gales, lo que va en contra de la legislación boliviana.
Los 13 millones es el monto que nosotros precisamos para recuperar lo que hemos invertido en ese trabajo. Si ese proyecto se hubiera cotizado con las condiciones reales, hubiera costado mucho más. Los $us 13 millones implican todo lo que ya mencioné, como son sueldos, dobles aguinaldos, retrasos por los días que no estuvo el material en su tiempo, fichas ambientales, etc. Esos 13 millones los pusimos nosotros y la obra se terminó.
Ahora bien, Samsung no ha tenido problemas sólo con nosotros, hay otras empresas que están en situación similar. ¿Qué gana Samsung con quebrar empresas? Creo que los bolivianos tenemos que preguntarnos qué ganamos nosotros con empresas así.
¿En qué momento está el juicio?
Una jueza ha tomado el caso y ha pedido informe de los fiscales. La semana pasada emitieron su informe los fiscales, aduciendo que hacen falta las órdenes de cambio para pedir el pago. Ahora nosotros vamos a apelar y pedir el cambio de los fiscales.
¿En qué situación se encuentra Serpetbol?
Estamos en una posición muy delicada. Tenemos muchas cuentas por pagar con trabajadores y proveedores debido a esta situación. En noviembre del año pasado teníamos 4.000 empleados en todos los proyectos como San Alberto, Incahuasi, la Refinería y Bulo Bulo. Todo se ha ido complicando y ahora solo somos 30 personas.
La verdad estamos preocupados por los proveedores y empleados porque la cadena es larga. Incluso el país necesita que estas empresas salgan adelante. YPFB tiene un plan de inversión de casi $us 20.000 millones para los próximos cuatro a cinco años. Esas obras tienen que ser hechas por empresas bolivianas.
¿Ustedes eran la empresa de servicios más grande?
Lo que puedo decir es que hemos sido una empresa que realmente apostó por el sector y el país. Invertimos todo para convertirnos en esa empresa que el presidente Morales quería para el sector. Debemos ser una de las empresas que más cantidad de EPC ha hecho, incluso pagando un alto derecho de piso. Lamentablemente todo ese Know How está tambaleando por situaciones como esta.
¿Qué pasa si no se llega a un acuerdo con Samsung?
Honestamente no sé. Quisiéramos la participación de un Comité de Ética y Transparencia de YPFB o del Ministerio de Hidrocarburos para que evalúen el rol que empresas como Samsung realizan.
¿Cuánto facturarán este año?
Con suerte llegaremos a los $us 12 millones, que es más por alquiler de equipos. El año pasado llegamos a los $us 97 millones. No pudimos presentarnos a ningún otro proyecto, como los licitados para la planta de Parapetí o el ducto de Sucre – Potosí, porque no podíamos conseguir algo tan básico como una boleta de seriedad de propuesta.
¿Cómo asegurar que el momento de su empresa resulta del no pago de Samsung y no de una mala administración?
Un termómetro importante es que no hay una sola empresa de servicios que no esté complicada. Porque o es que todas cometimos los mismos errores, que es posible, o es que realmente hay algo mal en el modelo de contratación. Porque, casi sin excepción, no existe ninguna empresa que se pueda decir que no tenga problemas.

 

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