Una política para el desarrollo de los países

La eficiencia energética es aplicada como política estatal, industrial o empresarial, con el propósito de reducir y ahorrar el consumo de energía y mejorar los índices de desarrollo humano y de producción industrial de cada ciudad, región o nación.

“Es parte de una cultura que debe ser aplicada desde la vida particular y esto se amplía al campo industrial y, en algunos casos, se ha convertido en una política de Gobierno. No es reciente, viene desde hace varias décadas y se trata de países que en la actualidad son emergentes y lograron demostrar mejoras en el desarrollo social y económico”, explica Margot Méndez, consultora de Responsabilidad Social y Empresarial (RSE) del grupo INA de Argentina.

Añade que la eficiencia energética en sí es una acción que se transforma en el ahorro y un consumo racional de los recursos naturales y bienes energéticos, generando el desarrollo sostenible y reduciendo los niveles de contaminación por la emisión de CO2, que provoca la destrucción del ozono y el calentamiento global.

Los países del primer mundo asumen la eficiencia energética como política, como parte integral de su desarrollo y esta acción se transmite al resto de los estados que pretenden que su economía emerja.

En Bolivia, en los sectores públicos y privados se han implementado políticas de RSE para generar mayor competitividad en los distintos ámbitos de negocios.

“La ecuación es sencilla, a menor consumo mayor eficiencia. El desarrollo de un Estado no se sustenta sólo en el desarrollo industrial, sino en la medida de aplicar políticas para lograr una mayor eficiencia energética que implique el ahorro de sus recursos naturales, evitando el derroche de agua, electricidad, recursos minerales y combustible”, explicó el consultor y economista Jhonny Mercado Rossell.

RESPONSABILIDAD
La responsabilidad del ahorro y el control del consumo de energía parten desde los hogares -a través de la implementación de los certificados energéticos- y en la industria y empresas con la ejecución de políticas de RSE.
“En el ámbito empresarial e industrial, para conocer el consumo de energía, se insertan una serie de aplicaciones y sistemas que rebajen y contengan ese consumo; el objetivo es ganar más competitividad”, dijo Méndez.

“Una rebaja sustancial de consumo y un mayor ahorro, responde a prácticas responsables con el entorno el ahorro y la sociedad”, añade Mercado.

Un claro ejemplo de esto son naciones que han establecido una política de ahorro energético sobre base de políticas de eficiencia.

Corea del Sur, Canadá, Suiza, Brasil y Holanda también mejoraron sustancialmente los índices de desarrollo humano gracias, en algunos casos, desde hace medio siglo.

CONTAMINACIÓN
Un estudio reciente elaborado por el científico estadounidense Richard Heede, del Climate Accountability Institute, concluyó que casi dos tercios (63%) de las emisiones de metano y dióxido de carbono industrial en el mundo se pueden atribuir a 90 empresas. Esto significa que si 90 gerentes del mundo se reúnen y cambian sus modelos productivos, el camino será más corto y sencillo para resolver el problema del cambio climático.

El trabajo, publicado en la revista Climatic Change, analizó las emisiones acumuladas entre 1854 y 2010. El listado lo encabezaron empresas estatales, como la rusa Former Soviet Union, con 8,94% de las emisiones globales, seguida de China (carbón y cemento, 8,56%), Chevron Texaco (3,52%) y ExxonMobil (3,21%).

Este porcentaje de empresas contempla a las grandes productoras de combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) y a las empresas de energía y cemento. Por eso, si el objetivo antes de fin de siglo es que la temperatura no suba dos grados, dos tercios de las reservas de estos combustibles deberán permanecer bajo tierra. Para esto es necesario contar con el apoyo y el compromiso de las grandes multinacionales.

Desde 2008 la disminución del consumo de energía significó una reducción sustancial de los niveles de la emisión de gases, según un estudio del Servicio Forestal de Estados Unidos y del Instituto Davey.

Entre las preocupaciones actuales está el efecto medioambiental, buscando nuevas fuentes a partir de energías renovables y una mayor eficiencia en la producción y el consumo, que también se denomina “ahorro de energía”.
La realización de proyectos de energía eólica, solar, hidroeléctrica y otras renovables son una prioridad para los países desarrollados y de la región.

Ciudades con menos cemento y más verdes
Ciudades con grandes bosques y edificios inteligentes en Asia, Estados Unidos y Europa emergen, causan impacto ambiental y mejoran los niveles de vida.

La contaminación del aire causa un promedio de 200 mil muertes anuales en los Estados Unidos. En el mundo la cifra ronda los 7 millones de personas, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, un equipo de investigadores del Servicio Forestal de Estados Unidos y del Instituto Davey concluyó que la forestación de grandes áreas en ciudades de más de 2 millones de habitantes evitan la muerte de 850 personas al año y previenen 670 mil casos de problemas respiratorios.

En Asia y Europa el diseño de edificios debe considerar los aspectos de ahorro de energía, poniendo ventanales amplios, aislamiento de superficies para evitar fugas de calor y colocación de paneles solares, entre otros.

Avances
Empresas cada vez más conscientes
Las empresas son los actores más importantes de la economía porque son responsables del 60% del PIB mundial y generan el 70% de los empleos del mundo.

Políticas más agresivas de Estado
Sólo un tercio de las naciones en el mundo cumplen con sus compromisos de insertar políticas de eficiencia energética con políticas dirigidas a entidades públicas y privadas.

Crear el ADN ambiental, un nuevo reto
Varios países como Colombia, Perú, Chile y Ecuador buscan la promoción del ADN ambiental, herramienta de control que reforzará la certificación de eficiencia energética.

Análisis
“Buscar cambios en ciclos económicos”
Jhonny Mercado R.
Economista y consultor RSE

La eficiencia energética es una práctica que tiene como objeto reducir el consumo de energía.

Los individuos y las organizaciones que son consumidores directos de la energía, pueden reducir el consumo energético para disminuir costos y promover sostenibilidad económica, política y ambiental. Los usuarios industriales y comerciales pueden desear aumentar eficacia y maximizar así su beneficio.

El consumo de la energía está directamente relacionado con la situación económica y los ciclos económicos, porque es necesaria una aproximación global que permita el diseño de políticas de eficiencia energética. A partir del 2008 la ralentización del crecimiento económico significó la reducción de los gases de efecto invernadero (GEI) y mayor ahorro de energía.

Autor: Herbert Herrera G.

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