GAS Y PETRÓLEO

Vaca Muerta abre otra historia

Aunque no representa una amenaza para el gas boliviano, el megayacimiento de shale gas podría quitar oportunidades de mercado.

Hoy se abre una etapa para nuestra energía. El desarrollo de Vaca Muerta significa energía segura y más económica para los argentinos”. Así escribía el presidente de Argentina, Mauricio Macri, en twitter (@mauriciomacri), el 10 de enero, luego de firmar un acuerdo con la provincia de Neuquén, las empresas y los sindicatos petroleros para impulsar la producción de gas y petróleo no convencional (shale) en el área de Vaca Muerta, considerado uno de los yacimientos más grandes del mundo.
Macri anunció que se invertirán más de $us 5.000 millones el primer año y más que duplicar esa cifra en los próximos. El objetivo, a partir de este acuerdo, es disminuir el costo promedio de un pozo para la extracción de gas no convencional, que estaba en $us 14 millones, en relación con los que se perforan en Estados Unidos, que rondan los $us 7 millones.
Y las proyecciones no se han hecho esperar. Paolo Rocca, presidente del poderoso grupo industrial Techint, advirtió sobre la necesidad de establecer un precio fijo para el gas proveniente de Vaca Muerta a lo largo de cinco años. Un valor en el orden de $us 7,50 por millón de BTU para el shale gas, lo que permitiría mover inversiones por alrededor de $us 10.000 millones anuales.

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¿AMENAZA?

A pesar de que el precio del gas boliviano de exportación es altamente competitivo (entre $us 3,50 y 3,80 MMBTU) frente al GNL que importan Brasil y Argentina, no deja de preocupar el hecho de que en algún momento el shale gas de Vaca Muerta sea competencia del gas natural boliviano.
Para el analista en hidrocarburos, Carlos Miranda, esto podría suceder, pero es muy remoto: “El problema del autoabastecimiento de gas argentino es muy grave. Para prescindir de importaciones de gas debería descubrirse en ese país por lo menos 2 TCFs por año. Uno para reemplazar lo consumido y el otro para formar una reserva que le permita evitar la importación. Eso se puede hacer, pero es poco probable que sea realizable con la explotación de Vaca Muerta”.
“Tenemos un contrato de provisión de gas hasta el 2027 -añadió-, pero la importación de gas boliviano más la producción nacional, no satisface el consumo interno argentino, más bien al contrario las importaciones están aumentando con volúmenes de GNL de ultramar adicionales a los que nosotros proveemos. Es muy poco probable que la reactivación de Vaca Muerta pueda suministrar volúmenes como para reemplazar esa importación y, de todas maneras, el gas boliviano es el gas más barato que la Argentina puede conseguir”, expresó.

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Francesco Zaratti – Analista en energías :

“Bolivia tiene todas las de perder”

Vaca Muerta es un yacimiento que tiene potencialmente más de 300 TCF en reservas de gas, más de 30 veces las reservas estimadas de Bolivia. Además cuenta con reservas de petróleo de 27 mil millones de barriles. Mayoritariamente se trata de shale gas y shale oil.
En las últimas semanas el Gobierno de Mauricio Macri decidió reimpulsar el aprovechamiento de ese yacimiento, mediante ingentes inversiones privadas. El precio del barril de petróleo sigue siendo bajo para justificar una explotación masiva, pero un mixto de tecnología y aprovechamiento de la “crema” del yacimiento justificaría su explotación parcial hasta en la actualidad.
Una vez puesto en marcha el proyecto Vaca Muerta las oportunidades para Argentina pueden multiplicarse, no sólo en el sector de la producción sino en la petroquímica.
El tema de las importaciones de gas de Bolivia no depende necesariamente del aprovechamiento de Vaca Muerta, por lo menos a corto plazo, sino de la incapacidad de YPFB de suministrar los volúmenes contractuales y demandados por ENARSA (Argentina). Es un problema de producción, de prioridades de mercados y de capacidad de transporte. De hecho, Argentina está volviendo a comprar gas natural de Chile para el próximo invierno. Esta situación puede llevar a una renegociación del Contrato YPFB-ENARSA, donde Bolivia tiene todas las de perder.

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