Yacimiento tesoro que se esconde en el subsuelo y rocas

Un yacimiento, depósito o reservorio petrolífero es una acumulación natural de hidrocarburos en el subsuelo, contenidos en rocas porosas o fracturadas (roca almacén). Los hidrocarburos naturales, como el petróleo crudo y el gas natural son retenidos por formaciones de rocas suprayacentes con baja permeabilidad.

También se define como la acumulación de aceite y/o gas en roca porosa tal como arenisca. Un yacimiento petrolero normalmente contiene tres fluidos (aceite, gas y agua), que se separan en secciones distintas debido a sus gravedades variantes. El gas, siendo el más ligero, ocupa la parte superior del yacimiento; el aceite la parte intermedia; y el agua la parte inferior.

La formación de los yacimientos de petróleo o gas requieren de cuatro etapas en su evolución diagenética dentro de la cuenca sedimentaria: entierro profundo bajo sedimentos, calentamiento y presión, migración de los hidrocarburos desde la fuente hasta una zona porosa y ser retenidos por rocas impermeables.

Yacimiento primario
El yacimiento es primario cuando se encuentra en la misma roca en la que se ha formado. Se disponen en medio de capas por debajo de arcilla en arenas impregnadas de gas natural y de petróleo o crudo. Su extracción se la realiza de la forma convencional.

Yacimiento secundario
En un yacimiento secundario, la llegada continua de hidrocarburos hasta una trampa de petróleo hace que se acumule en una cantidad y concentración lo suficientemente importantes como para hacer muy rentable la extracción del crudo. Su procedimiento de extracción es más sencillo que el primario.

Rocas almacén de petróleo
Las rocas en las que se acumula el petróleo, rocas almacén, son porosas y permeables. La porosidad puede ser debida a la propia naturaleza de la roca, siendo las más comunes las areniscas que representan el 59% de las rocas almacén, algunas calizas, el 40%, o a la fracturación de otras rocas, el 1% restante.

Trampas estructurales
Las trampas son formadas por estructuras geológicas que deforman el terreno y condicionan la captura y retención de los hidrocarburos. Los pliegues son las estructuras más comunes. La detección de las trampas se realiza a través de diferentes métodos, como la sísmica en dos y en tres dimensiones.

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