GAS Y PETRÓLEO

El dilema de exportar o industrializar

Según las proyecciones, por falta de gas, el país tendría que optar por una de las dos actividades: exporta y cumple con los mercados internacionales, o decide industrializar para reactivar las plantas.

Cuando se inició el desarrollo del proyectos de industrialización del gas natural, se tenía una capacidad de producción suficiente para el mercado de exportación, el interno y el de la industrialización. No obstante, el escenario cambió y de allí surge la disyuntiva sobre qué hacer cuando el gas apenas alcanza para dos de los tres mercados.
“Teníamos una producción de gas que llegaba a 65 MMmcd, ahora se tiene 52 y según las proyecciones a 2025 se tendrán 34 MMmcd. Los volúmenes alcanzarán apenas para cumplir con las exportaciones y para el interno, y va faltar porque tendremos que decidir si vamos a la industrialización o exportamos”, sostuvo el exsuperintendente de Hidrocarburos y analista energético Hugo de La Fuente.
Fundación Jubileo presentó estudios basados en las reservas probadas actuales, para este año se tendrán disponible 23,7 MMmcd para vender a Brasil, pero a medida que pasen los años el nivel disponible irá en descenso y a partir de 2025 se tendrán cifras negativas y no alcanzará para el mercado argentino; se calcula que habrá un faltante de 5,95 MMmcd en 2026, que es cuando vence el contrato con ese socio.

¿Qué hacemos con
la capacidad instalada?

El exsuperintendente indicó que si bien la política de industrializar el gas en su momento era acertada por la disponibilidad de gas, “aunque es una actividad que demanda mucha inversión y la mano de obra es muy pequeña, y además se debe considerar que el precio del gas natural sea competitivo”, sostuvo la Fuente.
Por su lado, el ex viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Álvaro Arnez, destacó que el Gobierno (MAS) haya desarrollado un plan para dejar de exportar gas natural e importar GLP. “Por eso se construyeron las plantas de Gran Chaco y las otras plantas separadoras. Por tanto, se debe ampliar la venta de gas a la Argentina, es la única referencia que puede subsanar la capacidad instalada, porque ella se construyó en función a lo que era una planificación de exportación”, añadió.
Por otro lado, y sobre la planta de urea y amoniaco, Arnez señaló que en su momento la planta era necesaria porque había una capacidad de exportación. “En ese momento la urea era la planta que más se necesitaba, porque Brasil sigue comprando urea de ultramar”, apuntó Arnez a tiempo de coincidir con La Fuente sobre la urgencia de generación de eficiencia y competitividad en las plantas de industrialización, y la de futuros proyectos.
La Fuente dijo que se necesitará el tren de Bulo Bulo a Montero, además de bajar los costos de operación para echar la andar la planta.
Arnez admitió que se debe “hacer algo” para que las plantas empiecen a generar dinero, porque la paralización cobrará una factura muy grande. “Incluso Samsung tiene que estar presente en la reactivación de esa planta (urea). Se tiene que hacer un exhaustivo estudio de costos para la entrada en operación y complementar el equipo de comercialización para abarcar los mercados en Brasil y Argentina y copar el mercado para generar valor agregado”, sostuvo el exviceministro.
Para el analista, los mercados naturales para la urea son Brasil y Argentina. Sin olvidarnos de Paraguay y Perú. “Pero se debe trabajar con la exploración, que es la madre del cordero”, apuntó.
La Fuente señaló que Gran Chaco tiene capacidad de producir más de 2.200 toneladas y apenas produjo el último mes 550 toneladas, no es posible que una planta de inversión multimillonaria esté produciendo a menos de 30% de su capacidad, insistió.
De acuerdo con Arnez, Japón, Corea y otros países tienen una gran industrialización, aún sin tener gas o petróleo; en ese sentido, se deben seguir los ejemplos de los países industrializados, acotó la exautoridad.

Marco jurídico
Por otro lado, el analista y exsuperintendente, dijo que en la actualidad no hay un contexto de la Ley y los reglamentos que rigen el mercado. “En este momento vivimos con una Constitución en descontexto con la ley 3058, y con reglamentos de la ley 1689, vivimos en incertidumbre jurídica. Además tenemos tres blasones de haber desarrollado tres nacionalizaciones. La gente tiene que tener seguridad jurídica y la industria petrolera representa un gran riesgo. Hay que establecer un nuevo criterio”, sostuvo el experto a tiempo de cuestionar sobre “ese criterio de ahora” y de ese 50% de ingreso para que una empresa venga a hacer exploración, que es prácticamente imposible. “Es muy difícil atraer a un inversionista cuya responsabilidad de entrada es del 50% en regalías e IHD, y a eso hay que agregarle impuestos corrientes que comen un 25% más. Entonces las empresas tienen apenas una participación de un 25% y el 75% del país, y es bueno para nosotros como país, pero es malo para quien tiene que hacer una inversión de riesgo”, apuntó.
Entonces, a decir de La Fuente, “esa nueva Ley tiene que tener un government take razonable que sea competitivo con los países del cono sur, y además tenemos que darles la certidumbre a través de normas y leyes de que vamos a cumplir nuestra palabra”.
Arnez coincidió que para desarrollar la industrialización tenemos que tener eficiencia y competitividad. “La seguridad jurídica es importante y las empresas necesitarán un rango a nivel de ley y hay que tener un nivel de flexibilidad”, recalcó.

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