
Expertos, operadores, académicos y ejecutivos coincidieron en que Bolivia debe acelerar la modernización de su sistema eléctrico con nuevas normas, almacenamiento de energía y mayor integración de renovables para evitar que la dependencia del gas.
Bolivia tiene una ventana de oportunidad para transformar su matriz eléctrica, pero el tiempo se acorta. Ese fue el mensaje central del segundo conversatorio “Descarbonizando la Matriz Eléctrica de Bolivia”, organizado por la AEE Bolivia Chapter (Asociación de Ingenieros de Energía), donde representantes de empresas, academia y operadores del sistema coincidieron en la necesidad de debatir soluciones técnicas y regulatorias para avanzar hacia una transición energética sostenible.
“El país tiene grandes potencialidades para desarrollar sistemas de transmisión, almacenamiento y distribución de energía, pero esas oportunidades también reflejan una gran brecha respecto a lo que deberíamos haber avanzado”, advirtió el presidente de la AEE Bolivia, Oscar Siles. El ejecutivo señaló que Bolivia continúa dependiendo en dos terceras partes del gas natural para generar electricidad y que resulta urgente preparar al sistema para una progresiva sustitución de este recurso.
En la misma línea, el rector de UTEPSA y miembro de la AEE Bolivia, Rubén Dabdoud, destacó que estos espacios son fundamentales ante una posible crisis energética. “La academia, los técnicos y los profesionales deben encontrar respuestas a las necesidades que enfrenta el país. Lo que está en juego no es solo el sistema eléctrico, sino el bienestar de las familias bolivianas”, afirmó.
Uno de los temas más recurrentes durante el conversatorio fue la necesidad de actualizar el marco normativo para permitir la incorporación masiva de nuevas tecnologías.
Siles sostuvo que Bolivia requiere una ley específica para el almacenamiento de energía, acompañada de una reglamentación clara que defina mecanismos de compensación y genere certidumbre para los inversionistas. Según explicó, los sistemas de almacenamiento demandan inversiones de gran magnitud que difícilmente podrán ser cubiertas únicamente por el Estado.
“Sin reglas claras y seguridad jurídica será muy difícil atraer capital para desarrollar estas soluciones”, señaló. Además, advirtió que el desafío no se limita al financiamiento, sino también a la capacidad de integrar sistemas renovables y almacenamiento en una red eléctrica que fue diseñada bajo una lógica convencional.





