ELECTRICIDAD

El sector eléctrico pasa por su peor momento

Los efectos de la pandemia afectan en una contracción del sector del 12% hasta julio de este año, en relación a 2019. En los últimos 20 años su mínimo registro de reducción fue del 0%.

La pandemia restringió la actividad económica en general, y el sector eléctrico no quedó exento; ha registrado una reducción del 7% en el consumo de energía eléctrica del Sistema Interconectado Nacional (SIN) en el periodo del 1 de enero al 31 de julio, respecto al mismo periodo del año anterior. La demanda máxima de potencia del SIN en julio se redujo un 9% respecto al mismo mes del año pasado, señaló el analista del sector eléctrico boliviano, Sergio Arnez Morales.
“Estas cifras son alarmantes”, indicó el experto a tiempo de indicar que el SIN registra normalmente un crecimiento vegetativo promedio que ronda el 5% anual. “Eso implica que la pandemia originó hasta ahora una contracción general de al menos 12% en el sector eléctrico -no creció el 5% normal y decreció 7%-”, dijo Arnez a tiempo de señalar que la magnitud del peor impacto durante la crisis económica a principios de la década del 2000 originó un crecimiento de 0%.
Asimismo, el analista eléctrico que funge como jefe de Proyecto en Guabirá Energía, indicó que a pesar de los descuentos que decretó el gobierno para reducir el impacto de la cuarentena, existen retrasos en el pago de las facturas, lo que está originando una mora alta en toda la cadena del sector y está afectando a las empresas. “Es importante que el consumidor entienda que para que la crisis económica general sea más leve y más fácil de revertir, todos debemos tratar de mantener la normalidad en todos los aspectos posibles, siendo uno de los más importantes el pago de las cuentas a tiempo”, recomendó el experto.

Exportación de electricidad ¿Quimera o realidad?

La capacidad instalada de generación a finales de 2019 era de 3.000 MW, de los cuales 2.000 MW son de gas, 58 MW de diésel, 735 MW de hidroelectricidad, 117 MW solar, 47 MW biomasa y 27 MW eólico; y están en construcción 1.300 MW adicionales hasta 2022. El requerimiento actual es de cerca de 2.000 MW, por lo cual ahora tenemos un exceso de 1.000 MW y en 2022 tendremos un exceso de 2.000 MW.
Este exceso de generación es el resultado de un accionar sin planificación ni acuerdos formales para su uso, y equivale a una inversión parada de $us 1.500 millones que no puede quedar así. “La solución para aprovechar este recurso, -que de no hacerlo simplemente se perderá con el tiempo-, es abrir las vías de exportación de electricidad e incrementar el consumo interno abriendo las puertas a nuevos usos, como la movilidad eléctrica”, dijo Arnez.
La exportación de 120 MW a Argentina está muy cerca de realizarse. “La línea de transmisión está casi concluida, ENDE tiene hace tiempo una subsidiaria en dicho país para realizar las gestiones, por lo cual debería hacerse lo necesario para empezar la operación lo antes posible. Para la exportación a Brasil se conoce que el gobierno está realizando gestiones que ojala culminen con algo realizable en el corto plazo, aunque sea pequeño, y no sólo se trate de las mega hidroeléctricas cuya construcción lleva muchos años”, señaló el experto a tiempo de remarcar que no deben olvidarse otros mercados como Perú y Chile.
“Una opción para realizar la exportación de electricidad sin capital estatal, y que reduciría las gestiones estatales necesarias a un acuerdo binacional simple es involucrar al sector privado internacional mediante la licitación, de forma que la empresa privada realice la inversión en la infraestructura necesaria y las gestiones administrativas para la operación

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