
Gobierno impulsa reforma energética con cuatro leyes para diversificar la matriz, atraer inversión privada y garantizar abastecimiento, apostando por hidrocarburos, renovables y litio en un modelo sostenible y competitivo.
El Gobierno nacional avanza en el diseño de una reforma estructural del sector energético que se sostendrá en cuatro nuevas leyes —hidrocarburos, electricidad, energías verdes y litio— con el objetivo de garantizar el abastecimiento, atraer inversiones y reconfigurar el modelo hacia uno más diversificado y sostenible en el tiempo.
El planteamiento fue expuesto por el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, durante el “Foro Energía para el Desarrollo 2026: Construyendo un marco de oportunidades para Bolivia”, realizado en Santa Cruz, donde remarcó que las decisiones en este ámbito tienen un impacto directo en la vida cotidiana de la población.
“La energía está presente en todo: en el costo de los alimentos, en el transporte, en el gasto familiar. Por eso, cualquier política en este sector incide directamente en la economía de los hogares”, señaló la autoridad, al subrayar la relevancia estratégica de la reforma.
Medinaceli advirtió que Bolivia enfrenta actualmente desafíos estructurales que se arrastran desde hace más de un siglo, como la dependencia de combustibles importados, lo que —a su criterio— hace impostergable una transformación profunda del modelo energético.
En ese contexto, propuso dejar de lado el concepto de “transición energética” y adoptar un enfoque de “diversificación energética”, que combine la explotación de hidrocarburos con el impulso a fuentes renovables, en función de las condiciones y necesidades del país.
El eje central del paquete normativo es una nueva ley de hidrocarburos, orientada a recuperar la capacidad productiva nacional. La propuesta contempla el fortalecimiento de YPFB y la apertura a una mayor participación de la inversión privada en actividades de exploración, producción, comercialización y distribución.
Según explicó la autoridad, el objetivo es reducir la importación de combustibles y reactivar regiones con potencial productivo, con especial énfasis en la explotación de petróleo.
En paralelo, el proyecto de ley de electricidad plantea la incorporación de energías renovables a través de mecanismos como subastas, además de promover la generación distribuida. Esta última permitiría que usuarios que cuenten con sistemas de generación, como paneles solares, puedan inyectar excedentes de energía al sistema eléctrico.
Por su parte, la ley de energías verdes apunta al desarrollo de biocombustibles y a la captación de financiamiento internacional, incluyendo instrumentos como los bonos de carbono, con el fin de sostener la transformación del sector.
El paquete se completa con una ley del litio, que buscará equilibrar la explotación de este recurso estratégico con la protección de actividades como el turismo y el desarrollo de las regiones donde se encuentran los yacimientos.
No obstante, Medinaceli reconoció que la implementación de estas reformas implicará desafíos importantes, tanto en el ámbito fiscal como laboral. Entre ellos, mencionó la posible reducción de ingresos por regalías de hidrocarburos y la necesidad de reubicar a profesionales del sector ante los cambios en la matriz energética.
A pesar de ello, sostuvo que, de concretarse el conjunto de medidas, en un plazo de cuatro a cinco años el país podría recuperar su producción energética, mejorar la eficiencia en el consumo y avanzar hacia un sistema más competitivo.
“El objetivo es construir un modelo sostenible que garantice energía para el desarrollo, pero también para mejorar la calidad de vida de la población”, afirmó.
El ministro enfatizó que el éxito de la reforma dependerá de la generación de consensos y de un debate amplio a nivel nacional, al considerar que el acceso a la energía es un factor determinante en el bienestar de la población.
En el foro también participó el viceministro de Electricidad y Energías Renovables, Marcelo Blanco, quien destacó el trabajo de coordinación con organismos de cooperación internacional en el desarrollo de iniciativas para el sector.
El evento fue organizado por la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (CAINCO), a través de la Fundación para el Reciclaje Santa Cruz (FUNDARES), con el apoyo de la Cooperación Alemana, implementada por la GIZ, mediante el programa ProTransición, financiado por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ).




