
La gerente interina de la EBIH analiza el estado crítico de sus plantas, plantea evaluaciones técnicas urgentes, apuesta por diversificación productiva y prioriza eficiencia para lograr sostenibilidad financiera.
La designación de María Susana Elizabeth Anaya Navia como gerente general interina de la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH) marca un punto de inflexión en la conducción de una de las empresas clave para el desarrollo energético del país. Su posesión, realizada en enero por el ahora ex ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, no solo respondió a una necesidad administrativa, sino también a la urgencia de encaminar una empresa que enfrenta importantes desafíos técnicos, operativos y financieros.
Anaya no es una figura desconocida en el ámbito energético boliviano. Durante años, su voz ha sido una referencia constante en el análisis del sector, aportando criterios técnicos y una mirada crítica sobre las políticas públicas vinculadas a los hidrocarburos. Su paso de analista independiente a ejecutiva de una empresa estatal representa, en ese sentido, un cambio importante: ahora le corresponde tomar decisiones y ejecutar acciones en un escenario donde las limitaciones son evidentes y los márgenes de maniobra, acotados.
La EBIH, concebida como la instancia máxima para promover la industrialización de los hidrocarburos, tiene el mandato de generar valor agregado y contribuir al desarrollo económico del país. Sin embargo, la realidad actual dista de ese objetivo. La empresa cuenta con dos plantas productivas: una de tuberías de polietileno en El Alto y otra de fertilizantes granulados en Cochabamba. Ambas enfrentan dificultades, especialmente la segunda, cuya operación se encuentra muy por debajo de su capacidad instalada debido a fallas técnicas y deficiencias en su construcción.
En este contexto, la nueva gerente asume el reto de evaluar con rigor el estado de estas infraestructuras, definir acciones correctivas y, sobre todo, encontrar caminos que permitan mejorar la eficiencia y sostenibilidad de la empresa. Su enfoque apunta a una revisión integral de los procesos, desde los aspectos técnicos hasta los modelos de negocio, con el objetivo de generar resultados económicos positivos.
En la entrevista, Anaya describe el estado actual de la empresa y las líneas de acción que podrían marcar su futuro inmediato. Su discurso combina realismo con una dosis de optimismo moderado, sustentado en la identificación de oportunidades concretas. En un sector históricamente marcado por decisiones políticas y ciclos de bonanza y crisis, su enfoque técnico podría ser un factor determinante para reencauzar la gestión de la EBIH.
¿Cómo describiría la situación técnico-financiera actual de la EBIH?
La EBIH tiene dos plantas de producción: la planta de tuberías de polietileno para redes de gas, ubicada en El Alto, y la planta de fertilizantes granulados, ubicada en el Parque Santivañez, en Cochabamba. Esta segunda presenta grandes deficiencias en la construcción, tanto en los equipos como también en las obras civiles, y opera tan solo al 10% de la capacidad diseñada.
Una apreciación seria de la situación técnica de las plantas de la EBIH implica la realización de una evaluación integral de las instalaciones y del equipo de las plantas, así como la revisión de los procesos tecnológicos y productivos.
A pesar de que la empresa ha registrado resultados negativos en gestiones anteriores, en 2025 la utilidad neta fue positiva y los ingresos permitieron cubrir todas las obligaciones financieras. Esto fue posible gracias a un contrato extraordinario suscrito con YPFB (único cliente de tuberías de gas) por cantidades que exceden los requerimientos de una sola gestión.
¿Qué horizonte proyecta para que los principales proyectos comiencen a generar resultados?
Tomando en cuenta que los fertilizantes granulados NPK tienen amplio mercado, tanto local como externo, las posibilidades de incrementar ingresos con la producción de la planta están limitadas por el mal estado operativo en que se encuentra actualmente. Sin embargo, se tiene previsto realizar un estudio técnico multidisciplinario de la planta que proporcione los elementos necesarios para la toma de decisiones, acciones legales e implementar, si fuera el caso, las obras y trabajos técnicos que garanticen la operatividad de la planta en escenarios de producción más favorables.
En lo que respecta a la planta de tuberías de polietileno, se identificó gran interés en las organizaciones de productores agrícolas, de regantes y municipios rurales por las tuberías de agua, para riego y redes de agua. En este sentido, se están realizando estudios técnicos y de mercado para diversificar los productos de la planta de El Alto, reciclar material desechado y diseñar nuevos productos con polietilenos con características de calidad más flexibles que las exigidas para redes de gas, con base en la capacidad actual de la planta y adecuaciones mínimas requeridas.
¿Bajo qué criterios se evaluará la sostenibilidad de las inversiones en curso?
Se ha supuesto que ambos proyectos de inversión pública cuentan con los respectivos estudios de sostenibilidad; sin embargo, se tiene previsto analizarlos y evaluarlos.
Sin descuidar los aspectos de carácter social y ambiental, los esfuerzos estarán centrados en buscar la eficiencia en los procesos de producción que conduzcan a resultados económicos positivos y aprovechar los mercados disponibles para los actuales y nuevos productos de ambas plantas.
En lo relativo al impacto social, se observa una aceptación favorable de los fertilizantes granulados NPK por parte de las organizaciones sindicales de agricultores campesinos, que han suscrito convenios con la EBIH para el suministro de estos productos debido a los efectos positivos en el rendimiento de sus cultivos y al apoyo técnico brindado por el personal de la empresa para guiar el uso de los fertilizantes de acuerdo con el tipo de cultivo y las características del suelo.
En el caso de las tuberías de polietileno para redes de gas, los beneficios se manifiestan en la ampliación de instalaciones domésticas llevadas a cabo por la Gerencia de Redes de Gas de YPFB y el acceso de los hogares bolivianos a un energético de calidad y económico, como es el gas natural, a cuyos resultados ha contribuido la producción de la planta de El Alto.
Por otra parte, la diversificación de productos de la planta mediante el uso de material reciclable responde a un modelo de economía circular que aporta a minimizar residuos y a reducir el uso de materias primas vírgenes.
¿Qué factores externos podrían incidir en el avance de los proyectos estratégicos?
Por el momento, la EBIH no cuenta con otros proyectos estratégicos y las posibilidades de identificarlos e implementarlos están en función de los lineamientos de política sobre inversión pública del Gobierno.
¿En esta etapa interina, qué prioridades considera clave encaminar?
El gobierno ha indicado que la prioridad del proyecto de ley de hidrocarburos es evitar la importación de gas natural y revertir la caída de la producción de gas natural. En esta perspectiva, mal se podría insistir en su industrialización.
En tanto que se conoce que el principal objetivo de la política fiscal es la reducción del déficit fiscal en 30%.
En esta dirección, la EBIH pretende contribuir, mediante las acciones que se han mencionado y la aplicación de criterios de austeridad en los gastos, al logro de resultados económicos positivos y al cumplimiento total de sus obligaciones financieras derivadas de los créditos adquiridos.
Hay posibilidades de crecer en los rubros en los que trabaja la empresa y las perspectivas son amplias.
PERFIL
Susana Anaya es economista con una amplia trayectoria en el sector de hidrocarburos y energía, donde ha desarrollado experiencia en el diseño de políticas públicas y marcos normativos, así como en régimen tributario, sistemas de recaudación, precios y tarifas a lo largo de toda la cadena hidrocarburífera. Su trabajo también abarca la formulación de políticas energéticas, planificación sectorial y elaboración de balances energéticos.
Realizó sus estudios de Economía en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), en Cochabamba, y complementó su formación con cursos de nivel de maestría en planificación del desarrollo. A lo largo de su carrera profesional, ha participado en distintas áreas vinculadas al sector, desde la exploración y explotación hasta la industrialización de hidrocarburos, con especial énfasis en normativa, tributación, precios, proyectos y planificación energética.
Además de su experiencia técnica, ejerció la docencia universitaria, contribuyendo a la formación de nuevos profesionales en el área. Se desempeñó como consultora independiente, brindando asesoramiento en el sector energético.




