GAS Y PETRÓLEO

SPE Energy Symposium 2026: ¿Hace falta tocar fondo? El desafío es llevar el debate al país

El simposio de la SPE Sección Bolivia, puso en discusión la urgencia de reformar el sector, atraer capitales y recuperar competitividad antes de “tocar fondo”.

Debe Bolivia quedarse sin energía para reaccionar? La pregunta, incómoda pero contundente, sobrevoló el SPE Energy Symposium 2026 luego de que el analista energético y exministro Álvaro Ríos advirtiera que el país aún no ha “tocado fondo” y que solo una crisis más profunda podría generar el consenso político y social necesario para transformar la industria. Su planteamiento fue más allá de los hidrocarburos: pidió llevar el debate a La Paz, El Alto, Oruro, Potosí y otras regiones donde, según afirmó, aún no existe plena conciencia sobre la urgencia de atraer inversiones, modernizar la normativa y replantear el papel de la estatal YPFB Corporación.

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Ríos sostuvo que gran parte de la población aún no percibe la magnitud de la crisis energética y advirtió que el país podría enfrentar una situación mucho más crítica. “Tal vez cuando no tengamos energía, diésel, gasolina, GLP o gas natural, recién entenderemos la necesidad de atraer inversiones y cambiar las reglas del sector”, afirmó durante su exposición sobre la reactivación estratégica y la reinvención tecnológica de la industria petrolera.
El exministro incluso planteó que estas discusiones ya no deben limitarse a auditorios especializados en Santa Cruz. “Necesitamos llevar estas charlas a La Paz, El Alto, Oruro, Potosí y otros departamentos para explicar por qué se necesita una nueva Ley de Hidrocarburos, inversión privada y una profunda transformación del sector”, sostuvo.
Durante su exposición, Ríos identificó tres medidas imprescindibles para revertir la situación actual: Eliminar gradualmente los subsidios energéticos. Aprobar una nueva Ley de Hidrocarburos con incentivos competitivos. Reestructurar profundamente YPFB, “porque es una empresa quebrada, que se dedica a importar”.
Según el analista, Bolivia pasó de exportar alrededor de 6.000 millones de dólares en gas natural hace poco más de una década, a proyectar importaciones energéticas cercanas a los 4.000 millones de dólares anuales hacia 2035.

DOS JORNADAS
Con una agenda centrada en los desafíos y oportunidades de la industria petrolera, la transición energética y el desarrollo de hidrocarburos no convencionales, el SPE Energy Symposium 2026, organizado por la SPE Sección Bolivia, reunió en Santa Cruz a especialistas nacionales e internacionales para analizar el presente y futuro del sector energético boliviano.
La primera jornada estuvo dedicada a una visión general de la industria petrolera. La apertura estuvo a cargo de Iver Von Borries, director ejecutivo de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), quien destacó la necesidad de generar condiciones que permitan atraer inversión y fortalecer la competitividad del país.
A su turno, Dalexa Fernández, responsable de Actividades Regionales de la SPE para América Latina y el Caribe, abordó el estado global de la fuerza laboral en Oil & Gas y el papel de la SPE en la formación de talento especializado.
La segunda jornada estuvo enfocada en los hidrocarburos no convencionales y las oportunidades que representan para Bolivia. Uno de los momentos más destacados fue la participación de Jennifer Miskimins, presidenta de la Society of Petroleum Engineers (SPE) International, quien analizó el impacto que ha tenido el desarrollo de recursos no convencionales en la industria petrolera mundial y los cambios tecnológicos que han transformado el sector.
El programa también incluyó exposiciones del geólogo Jaime Soria Galvarro, quien afirmó que la reactivación gasífera del país necesariamente deberá incorporar los recursos no convencionales en los próximos años.
Explicó que existen condiciones geológicas favorables principalmente en la Cuenca de Tarija y la Cuenca Madre de Dios, en áreas asociadas a la Formación Los Monos y otras secuencias del sistema Devónico.
Luis Pérez, ingeniero de reservorios, compartió experiencias internacionales en fracturamiento hidráulico; y Mario Ballivián, abogado experto en regulación energética e hidrocarburos, abordó los mecanismos regulatorios y de seguridad jurídica necesarios para atraer inversiones de alto riesgo. centró su exposición en la necesidad de construir un marco regulatorio específico para los no convencionales.
Advirtió que actualmente Bolivia carece de reglamentación especializada, contratos diferenciados e incentivos fiscales adecuados para este tipo de proyectos, que requieren mayores inversiones y asumen riesgos más elevados que los recursos convencionales.
Tras dos jornadas de análisis, el mensaje común fue claro: Bolivia aún conserva potencial energético, pero el tiempo para tomar decisiones se reduce. Para muchos de los participantes, el desafío ya no es identificar los problemas, sino generar el consenso político y social necesario para actuar antes de que el país colapse.

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