GAS Y PETRÓLEO

Brasil disminuirá dependencia de gas boliviano

Estiman que continúe la tendencia a la baja de la producción boliviana mientras no se revise el régimen fiscal local.

La dependencia de Brasil del gas natural boliviano disminuirá en los próximos años a medida que se expanda la producción nacional del presal y la infraestructura de GNL, dijo Guilherme Gonçalves, consultor de estrategia de IHS Markit.

Durante su intervención en el marco del evento Conferencia del Gas de Latinoamérica y el Caribe (LGC), Gonçalves señaló que Bolivia debería poder seguir compitiendo por una participación de mercado en Brasil dado el bajo costo de su gas y considerando el precio de equilibrio del presal y los costos de importación de GNL.

“Pero se espera que continúe la tendencia a la baja de la producción boliviana mientras no se revise el régimen fiscal local”, aseveró.

Según el último informe sobre el gas natural del Ministerio de Minas y Energía (MME), Brasil importó 41,1 millones de metros cúbicos diarios (Mm3/d) de gas natural en enero, lo que representa casi la mitad de la demanda interna (91,6Mm3/d).

Del volumen importado, 20,4Mm3/d provinieron de Bolivia a través del gasoducto Gasbol, y los 20,75Mm3/d restantes llegaron a través de terminales de GNL.

La producción total en enero fue de 136Mm3/d, pero una parte significativa de esa cantidad se reinyectó para aumentar la recuperación de petróleo en campos costa afuera.

Para permitir la comercialización de gas presalino, Brasil trabaja para desplegar nuevos ductos offshore, comenzando con Rota 3, de Petrobras, que conectará la cuenca Santos con el estado de Río de Janeiro a partir del próximo año.

La firma de investigación energética EPE ha mapeado 11 proyectos indicativos para gasoductos conectados a unidades de procesamiento, siete basados en el presal y cuatro en el postsal.

Mientras tanto, varias terminales de GNL están programadas para comenzar a operar en los próximos años, como la unidad flotante Gás Natural Açu , en el puerto de Açu, en Río de Janeiro; Barcarena, de Golar Power (New Fortress Energy) en Pará; Gás Sul, en Santa Catarina; y la de Oncorp, en el puerto de Suape, en Pernambuco.

Se espera que la reciente aprobación de la nueva ley del gas atraiga la inversión privada y reduzca los precios del combustible, con la liberación de 74.200 millones de reales (US$13.200mn) en inversiones para 2030, pero hay desafíos por delante.

Edmar Oliveira, investigador de la Universidad Federal de Río de Janeiro, dijo que el principal cuello de botella para la entrada de nuevos proveedores de gas en el mercado brasileño son las fluctuaciones de la demanda, principalmente cuando se trata de plantas termoeléctricas.

“Son complementarias a las hidroeléctricas, pues despachan principalmente en el período seco. Existe el potencial de reducir la variabilidad de las centrales térmicas al permitirles despachar ‘por oferta’, cuando hay gas disponible más barato”, explicó.

El director comercial de la argentina Transportadora de Gas del Norte, Pablo Erias, indicó que el mercado brasileño también podría beneficiarse del gas natural producido en la formación de esquisto Vaca Muerta.

“Sus precios son altamente competitivos y se podría utilizar la infraestructura existente”, resaltó, destacando el gasoducto Aldea Brasilera-Uruguaiana de 437km.

FUENTE: BNamericas

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