ANÁLISISSergio Arnez Morales

Mejoras necesarias para la generación distribuida

Aunque la GD está creciendo, aún falta incentivar a los consumidores residenciales de ingresos bajos y comercios pequeños, a inquilinos de ambas categorías que no instalan GD porque la vivienda o local no es suyo, así como a los consumidores que pagan por energía y potencia.

Por Sergio Arnez, analista del sector eléctrico

La normativa para la Generación Distribuida (GD) se basa en el DS-4477, modificado con el DS-5167 y modificado nuevamente con el DS-5549, así como en las Resoluciones de la AETN que reglamentan dichos Decretos.
La normativa inicial (DS-4477 y DS-5167) permitió el desarrollo de la generación distribuida por parte de los consumidores residenciales de ingresos medios y altos que pueden realizar la inversión, los cuales pagan la electricidad a las distribuidoras en función a la energia consumida, mientras que los consumidores comerciales e industriales que pagan la electricidad en base a la energia consumida y potencia demandada, no están instalando sistemas de GD porque estos no generan los ahorros necesarios para incentivar la inversión.
Aunque la GD está creciendo, aún falta incentivar a los consumidores residenciales de ingresos bajos y comercios pequeños, a inquilinos de ambas categorías que no instalan GD porque la vivienda o local no es suyo, así como a los consumidores que pagan por energía y potencia. Y dada la crisis eléctrica que se avecina por la caída de producción de gas, es necesario hacerlo a la brevedad posible.
Para incentivar a los consumidores residenciales y comerciales de bajos recursos e inquilinos, se podría simplificar el acceso a los beneficios de la GD, como ya se hace en varios lugares y recientemente en California, permitiendo la instalación de sistemas fotovoltaicos de baja potencia (por ejemplo hasta 1.5kW), que pueden ser 1, 2 o 3 paneles con microinversores enchufados a la red de la casa o comercio. La Distribuidora podría otorgar el acceso a la GD (instalación de medidor bidireccional y compensación de retiros con inyecciones hasta la energia promedio correspondiente la potencia permitida), a solo requerimiento del consumidor, presentando solo la ficha técnica del equipamiento, sin necesidad de empresa instaladora, proyecto eléctrico u otros.
La posibilidad de esta simplificación se basa en el hecho de que estos pequeños sistemas son tan simples y seguros como cualquier otro artefacto doméstico, que puede ser instalado por el mismo propietario o un electricista común con conocimiento básico de estos sistemas.
Esto abarataría muchísimo el costo de inversión para los consumidores de bajos recursos y viabilizaría la inclusión de los miles de inquilinos del país, lo cual aceleraría el crecimiento de la GD.
Los comercios e industrias que pagan por energia y potencia serán incentivados a instalar GD automáticamente cuando las tarifas de energia suban por el incremento del precio del gas para generación eléctrica, lo que ocurrirá a más tardar cuando se requiera importar este combustible, que se prevé será en 2029. Sin embargo, ese incentivo podría adelantarse si el gobierno decide levantar gradualmente la subvención al gas boliviano para generación, lo cual es mejor que el shock que tendría que aplicar el 2029.
Por el lado de la Generación Distribuida de Mediana Escala (GDME), establecido mediante el DS-5549 de febrero de este año y que norma la generación fotovoltaica de 1 a 6MW con precios fijos diferenciados por ubicación (para permitir la instalación en cualquier lugar de Bolivia con casi la misma rentabilidad a pesar de la diferente irradiación solar), aunque es normativa todavía fresca que esta generando interés, pero sin resultado concreto hasta la fecha, se deben mejorar algunos aspectos importantes.
El primero es el tema de que el precio fijo estará vigente únicamente hasta que se elimine la subvención al gas natural y luego el precio será el del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), pues esto implica una incertidumbre y un riesgo para el inversionista debido a que el precio del MEM podría ser menor al fijo en caso de inversión en zona de baja irradiación y de lograrse un buen precio de gas importado. Por otro lado, esta condición continúa haciendo que el precio de la nueva generación renovable sea dependiente del precio del gas natural, lo cual es indeseable y más bien debería evitarse para permitir que la nueva generación renovable, que es más barata que la generación con gas (especialmente en caso de inversión en zona de media y alta irradiación), contribuya desacoplar la tarifa de electricidad del precio del gas, y a reducirla. Por tanto, el precio debería ser fijo por todo el periodo del contrato.
El segundo es que en la normativa no se aclara si la GDME debe pagar las tasas de la AETN, CNDC u otro, lo cual es muy importante para establecer la viabilidad de cualquier proyecto. La GDME no debería pagar ninguna tasa.
El tercero es que los precios establecidos para la GDME pueden ser mayores o menores a los precios reales que requieren los proyectos, lo cual puede impedir inversiones o encarecer innecesariamente las tarifas al consumidor final. Por ello, la metodología apropiada es la subasta de suministro de electricidad con contratos de largo plazo y precio fijo (con mantenimiento de valor), similar a lo que se está pensando aplicar para proyectos más grandes con la nueva Ley Electricidad. Estas subastas podrían ser de aplicación obligatoria por las distribuidoras cada 6 meses hasta llegar a un cierto porcentaje de su demanda (por ejemplo 10%), y deberían ser muy simples y dinámicas (la Distribuidora debería expresar simplemente que requiere por ejemplo 30MW de GDME para 2027, los oferentes proponen sus potencias, ubicaciones, generación estimada, y precios en US$/MWh, la Distribuidora elije las propuestas con los mejores precios y firma contratos de 15-20 años).
El cuarto aspecto es que la GDME no debería restringirse a la generación fotovoltaica, sino abrirse a cualquier otra tecnología, lo cual es perfectamente posible con las subastas propuestas. Esto permitiría aprovechar cualquier recurso en cualquier lugar, como el hidroeléctrico en zonas cordilleranas, el biogás u otra biomasa donde existan residuos urbanos, agropecuarios, agroindustriales, etc. Las subastas de suministro planteadas viabilizarían estos aprovechamientos.
Finalmente, otro tema que debe trabajarse para acelerar la GD es el de hacer accesible el financiamiento bancario concesional para interesados en instalar GD, canalizando las ayudas internacionales para energia renovable a través de la banca privada, para que esta pueda financiar proyectos de GD con tasas de interés reducidas y tiempo de amortización largo.
Estamos en puertas de una crisis eléctrica de alto impacto, por lo que se deben hacer muchas cosas en paralelo y a gran velocidad. Ojalá no perdamos tiempo con burocracia innecesaria.

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