Sistemas aislados, sistemas olvidados
Lo que no se debe permitir ahora es que se sigan desperdiciando recursos por falta de un simple papel, un decreto con unas pocas líneas que permita a los operadores de los sistemas aislados firmar contratos de suministro de electricidad de largo plazo con empresas generadoras o auto productores de electricidad.
Por Sergio Arnez, Analista del sector eléctrico
Los Sistemas (Eléctricos) Aislados son aquellas redes eléctricas que no están conectadas al Sistema Interconectado Nacional. Los más importantes por su nivel de demanda son los sistemas de Cobija, Riberalta, Puerto Suarez, Guayaramerín, etc., de un total de más de 30 sistemas aislados, la mayoría de ellos con electricidad generada en base a diésel y algunos pocos con gas natural.
La normativa eléctrica apenas los menciona, en la práctica son sistemas donde las actividades de generación, transmisión y distribución son realizadas por una sola empresa, y la regulación se limita a aprobar planes de expansión y a fijar las tarifas de distribución cada 4 años (la normativa vigente del sector eléctrico está prácticamente concentrada en el mercado eléctrico del Sistema Interconectado Nacional – SIN).
Sin embargo, varios de estos sistemas se encuentran en lugares con mucho recurso para la generación de electricidad renovable, lo cual nunca fue tomado en cuenta y menos normado para ser aprovechado, seguramente porque había suficiente dinero para la importación y transporte de diésel para dichos lugares, y esas actividades eran muy lucrativas para varias personas, por lo cual no había interés en aprovechar otros recursos.
El mejor ejemplo del desperdicio de valiosa biomasa y derroche de diésel por negligencia del régimen anterior se encuentra en Cobija.
La empresa beneficiadora de castaña Tahuamanu de Cobija instalo y probo en 2012 una planta de generación de electricidad de 1 MW en base a la gasificación de la cascara de la castaña, para la red de dicha ciudad, pero nunca fue puesta en servicio debido a que las autoridades no hicieron lo necesario para aprovechar la biomasa disponible y la infraestructura ya instalada.
La habilitación de dicho recurso hubiera ahorrado al país la importación de más de 1 Millón de litros de diésel al año, equivalente a un monto similar de dólares americanos. Lo descrito es un daño económico al Estado que merece una investigación y sanción a los responsables, pero ya es leche derramada.
Lo que no se debe permitir ahora es que se sigan desperdiciando recursos por falta de un simple papel, un decreto con unas pocas líneas que permita a los operadores de los sistemas aislados firmar contratos de suministro de electricidad de largo plazo con empresas generadoras o auto productores de electricidad, con precios competitivos reales.
El decreto podría establecer las subastas de suministro con contratos de largo plazo como mecanismo para atraer inversiones y obtener los mejores precios, y podría ser el ensayo para aplicar lo mismo rápidamente en el SIN.
Para tener una idea de los costos, precios y beneficios, para generar electricidad con motores diésel se requieren aproximadamente 270 litros/MWh, lo cual, considerando que un litro de diésel puesto en el norte amazónico con seguridad cuesta 1 $us/litro, equivale a un costo de combustible de 270 $us/MWh. Por la mitad de ese costo se puede obtener energía renovable basada en biomasa o solar con inversión privada (como referencia, a la planta solar de ENDE Guaracachi en Cobija se le paga cerca a 100 $us/MWh).
El decreto podría aprovecharse también para aclarar la aplicación de la Generación Distribuida de Mediana Escala en los Sistemas Aislados, lo cual no está claro en la normativa reciente por estar orientada al SIN, y es tremendamente necesario en estos sistemas, considerando la situación del diésel en Bolivia.
Gracias a la castaña y otros recursos biomásicos, en Cobija y Riberalta existe gran potencial para obtener energía renovable con inversión privada y reducir el requerimiento de diesel; para obtenerla solo se requiere la normativa adecuada, simple, corta y clara.
Ojalá no sigamos desperdiciando recursos valiosos y despilfarrando dólares por falta de normativa, pues esto ya no es aceptable en Bolivia.




