GAS Y PETRÓLEORENOVABLES

Hidrógeno verde: El combustible del futuro

El hidrógeno será un combustible alternativo clave en el sector de la movilidad responsable de una gran cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero.

Bolivia tiene condiciones climáticas favorables a la generación renovable, y por lo tanto, un potencial en armar proyectos integrados en el que se vaya dirigido a obtener hidrógeno verde o renovable y poder posteriormente aplicarlo en diferentes aplicaciones sean estacionarias o de movilidad, señaló Emilio Nieto del Centro Nacional de Hidrógeno de España.
El experto dijo a Energy Press que la ventaja de Bolivia es la proximidad a países que también necesitan ese hidrógeno verde para distintas aplicaciones a la hora de planificar los proyectos.

“Montar una proyecto integrado (lo que se llama “hub”) es clave en el desarrollo, despliegue, y sobre todo la reducción de los costes a partir de las economías de escala que se generan. Todo ello seguro que hacen competitivo este vector energético muy pronto, según las previsiones de la IEA en 2030, y personalmente creo que puede adelantarse”, dijo el experto español.

Añadió que, en ese momento el coste será equivalente a las alternativas fósiles y producciones de hidrógeno no renovable. El objetivo a alcanzar es lógicamente el menor posible, pero con una meta clara de estar en torno al euro por kilo de hidrógeno, algo muy retador ya que el coste actual está en torno a los 4-6 euros por kilo. Desarrollando este tipo de proyectos integrales en los que todos los actores de la cadena de valor tanto privados como públicos trabajan conjuntamente es la garantía de poder cumplir los objetivos definidos, tanto climáticos como financieros, explicó Nieto

Por su lado, Israel Hurtado, presidente Ejecutivo
Asociación Mexicana de Hidrógeno, dijo que en Latinoamérica el único país que ha desarrollado proyectos de hidrógeno es Chile, “todavía falta desarrollar tecnología en Latinoamérica”, apuntó.
Sin embargo ya existe demanda de gas natural, y hay quienes demandan hidrógeno azul o gris como combustible para procesos industriales, y ese es el mercado que puede cambiar a demandar el verde y podría exportase a Japón o Europa, sostuvo el especialista mexicano.
“Sin duda, producir hidrógeno verde tiene un más alto el costo que producir azul o gris, pero cuando bajen los costos habrá mayor demanda de hidrogeno verde”, aclaró Hurtado.

VENTAJAS
La sinergia es clave en el desarrollo de todas las estrategias “verdes”. Las baterías y el hidrógeno son desarrollos sinérgicos que deben coexistir de forma que se puedan disponer de soluciones híbridas que permitan avanzar en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, dijo Nieto.

La economía del hidrógeno como energía comercializable puede suponer una fracción significativa de la energía y servicios de cualquier país.
Esta visión pasa a ser una realidad si el hidrógeno puede producirse a escala interna (como energía doméstica) y de una forma sostenible. Las tecnologías libres de fuel pasarán a ser más significativas conforme se incorporen automóviles libres de fuel, ganando cuota de mercado y, además, pasando a competir con otras energías y medios de transporte tradicionales, añadió el experto español.

Cierto es que cada solución tiene sus ventajas e inconvenientes. A diferencia de los motores de combustión interna convencionales, que emiten gases contaminantes en el proceso de combustión, los motores de combustión interna con hidrógeno, las pilas de combustible y los vehículos eléctricos con hidrógeno emiten sólo vapor de agua, aclaró Nieto.
Además, los componentes de las pilas de combustible son materiales menos críticos que los que hay en las baterías, lo que reduce la dependencia exterior en lo referente a los materiales necesarios para su desarrollo.
La forma más fácil de descarbonizar es, sin duda, disponer de un sistema desarrollado de electricidad limpia renovable, y electrificar la mayor parte posible de la demanda energética. Aunque la dificultad de electrificación de algunos sectores, como por ejemplo el transporte a larga distancia, es lo que hace clave a un vector energético como el hidrógeno.

El principal obstáculo que existe actualmente es el alto coste de producción del hidrógeno verde o bajo en carbono, aunque esta hoja de ruta permitirá avanzar en las economías de escala de forma que se reduzcan dichos costes de manera progresiva para que sea más competitivo, no sólo desde el punto de vista técnico, sino también financiero, apuntó el especialista

PRODUCCIÓN VS DEMANDA
España es uno de los países que más ha desarrollado la industria del hidrógeno.
En esa línea, consumo nacional de hidrógeno es actualmente de unos 55 TWh, principalmente en los procesos de producción de materiales en el sector industrial y se distribuye uniformemente entre la química básica (producción de amoníaco, metanol, etc.) y la petroquímica (producción de combustibles convencionales). La mayor parte del hidrógeno utilizado es hidrógeno “gris”. Alrededor del 7% de la demanda (3,85 TWh) está cubierta por procesos de electrólisis cloro-alcalina.
A nivel mundial los niveles están en torno a casi 70 millones de toneladas de hidrógeno producidas y que se consumen principalmente en el sector petroquímico y en la producción de amoniaco y fertilizantes.
En las figuras descritas arriba se puede ver una infografía en el que se presentan las fuentes y aplicaciones del hidrógeno y los niveles de producción mundiales.

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