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En 4 meses se gastó $us 147 MM más para internar combustibles

Debido a la menor producción de gas natural, entre enero y abril de este año Bolivia gastó 147 millones de dólares adicionales para importar combustibles, lo que significa un 38% más en valor y 29% de incremento en volumen, comparado con un periodo similar del año pasado.

De acuerdo con los datos elaborados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), a base del reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el primer cuatrimestre de 2019 las compras de gasolina y diésel   significaron para el Estado un gasto de 530,4 millones de dólares; el monto se incrementó en 147 millones de dólares en comparación con un lapso similar de 2018, cuando se erogaron 383,4 millones de dólares.

En el reporte oficial se da cuenta de que, en volumen, el país internó 666.083 toneladas de combustibles, es decir, un 29% más que lo importado en el primer cuatrimestre de 2018, cuando se llegó a 514.490 toneladas.

Los exministros de Hidrocarburos  Álvaro Ríos y Carlos Miranda  coincidieron al explicar que el hecho de que el país esté produciendo menos gas, que viene asociado al condensado del que se extrae la gasolina y diésel, tiene un efecto directo en la extracción de combustibles.

“La producción de líquidos está cayendo porque no hay materia prima para alimentar   las refinerías ni petróleo ni condensado que viene asociado al gas y que se destina para la producción de gasolina y diésel, porque nuestros mercados están demandando menos gas en los últimos seis meses”, afirmó Ríos.

Agregó que esta vez el hecho de que se haya incrementado el valor del combustible comprado no tiene que ver con el precio internacional del petróleo, que se cotiza entre 50 y 60 dólares.

“Al importar mayor combustible significa mayor pago que hace el país. El precio del petróleo fluctúa estable en el mercado internacional; por lo tanto, no tiene que ver con el precio, sino con la menor producción de gas que repercute en la producción de diésel y gasolina”, insistió Ríos.

El experto dijo que si bien la demanda de líquidos en el mercado interno es creciente, como sucede con el sector agrícola que usa diésel, en la actualidad la causa principal para que salgan más dólares del país tiene relación con que hay menor producción en las refinerías, que operan por debajo de su capacidad.

Para Carlos Miranda, el país está “apretado en una tenaza” y tendrá serios problemas, porque significa menores ingresos para las entidades beneficiaras como las gobernaciones, municipios y  universidades y el mismo Tesoro General de la Nación (TGN).

“Estamos en una situación muy incómoda, la única solución es incrementar la producción de gas que está asociado al condensado;  de lo contrario, se vienen días más duros porque esto ya no se puede sostener. En el pasado no se notaba mucho porque las exportaciones de gas eran superiores por los precios y volúmenes requeridos, pero ahora ya no se puede disimular el nivel de importación, porque el poco gas que exportamos ya no rinde como para cubrir”, manifestó.

En noviembre de 2018, el entonces ministro de Economía, Mario Guillén, anunció que el gasto destinado a la subvención de los hidrocarburos registraría un incremento del 30%.

En el Presupuesto General del Estado 2019 el valor de la subvención a los carburantes pasó de 3.300 millones de bolivianos a 4.345 millones de la moneda local (623 millones de dólares). Dentro del costo total de la subvención están los  gastos para congelar precios del diésel y gasolina para el mercado interno.

Trabajadores alertaron de la caída en la producción de líquidos

El año pasado, en una reunión ampliada con el presidente Evo Morales y las principales autoridades del sector de hidrocarburos, uno de los trabajadores de la petrolera estatal alertó de la fuerte caída en la producción de combustibles líquidos (diésel y gasolina) y pidió a las autoridades ponerse a trabajar porque las refinerías de Cochabamba y Santa Cruz trabajaban por debajo de su capacidad.

“Presidente (Morales), nosotros desde 2015 hicimos conocer nuestra preocupación respecto a lo que puede pasar con nuestras refinerías. Estamos preocupados por nuestras materias primas, señor Ministro (de Hidrocarburos, Luis Sánchez). Ya estamos a 2018 y los datos de 2015 nos están dando la razón. Actualmente casi estamos produciendo la misma carga de crudo que 2006”, reclama un trabajador, en un audio difundido en las redes.

El obrero se dirigió al mandatario para advertirle que si continúa la tendencia a la baja producción gasífera, el futuro de las refinerías de la petrolera del Estado será bastante incierto.

“No hay líquido, Presidente, no hay. Han inaugurado (el pozo) Boquerón con bombos y platillos”, insistió el trabajador, a lo que el Jefe de Estado respondió: “Sí, hasta Kjarkas me han hecho contratar”, lo que generó las risas de todos los asistentes.

Sin embargo, el obrero volvió a intervenir para decir: “Por favor, señor Ministro, señor presidente Óscar Barriga (de YPFB), yo creo que ustedes tienen que ponerse las pilas y empezar a ver qué podemos hacer. Desde 2015 venimos gritando, indicando lo qué está pasando, pero no nos hacen caso”, manifestó.

Las refinerías Gualberto Villarroel, que está ubicada en el departamento de Cochabamba, y Guillermo Elder Bell, emplazada en Santa Cruz, en la actualidad operan a un 65% de su capacidad instalada, de manera que procesan en total 64.200 barriles diarios de petróleo (BDP).

(Página Siete)

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