ENTREVISTAS

Edmar de Almeida: “Bolivia tiene ventaja porque su gas es flexible”

Con las reformas en el mercado brasilero, Bolivia se enfrenta a un proceso de venta más complejo, tiene que aprender a comercializar su gas de diferente manera, conocer a los compradores y distintas formas de contratos. Debe ser competitivo frente al GNL importado y, tiene la oportunidad de ampliar su volumen de venta.

_¿Cuáles son los cambios en el mercado del gas en Brasil?
Son dos cosas que han cambiado de forma muy importante, la primera es el acuerdo que hizo el órgano regulador de Petrobras con la competencia se llama CADE en Brasil. Este órgano hizo un acuerdo con Petrobras para promover la competencia en el sector de gas donde con Petrobras se comprometió a vender sus activos del downstream, es decir sus participaciones en las distribuidoras en el transporte de gas y también parte de la regasificadoras de GNL, de manera a permitir que otras empresas participen de este mercado utilizando la infraestructura existente que hasta hoy era solo utilizado por Petrobras y hoy también va ser utilizada por otras empresas.
La segunda es la nueva Ley del Gas que promueve un nuevo ambiente de mercado donde las transportadoras tienen que ser totalmente independiente de los productores, es decir que deben vender servicio a todos de manera igualitaria. Incluso se está cambiando la forma de cobrar las tarifas de transporte que va ser un sistema muy parecido o igual al que se utiliza en Europa que es contrato de transporte tipo entradas y salidas. Por ejemplo si YPFB quiere vender gas en Brasil tendrá que tener un contrato para entrar y un contrato de la salida del sistema de transporte. El sistema de transporte puede estrenarse un gran mercado de gas.
La Ley que se ha implementado en Brasil y que ahora la ANP (Agencia Nacional de Petróleo) está en vías de implementar, incluye el acceso de terceros al sistema de transporte, incluye implementar tarifa para la utilización de las regasificadoras, tarifas para utilización de terceros del sistema de transporte de gas desde la plataforma hasta la costa y, tarifa para tratamiento de gas.
Cuando todo esto se implemente habrá otros oferentes de gas para el mercado. Finalmente hay cambios a nivel de Estados, porque la Ley de la que hablaba es una Ley Federal.
En Brasil la distribución y la venta de gas a los consumidores finales es regulado por los Estados. Uno de los avances más importantes es la creación de subastas para que las distribuidoras compren su gas. Hasta hace poco todas las distribuidoras solo compraban de Petrobras, ahora están haciendo subastas para que cualquiera presente ofertas para entregar gas, incluso YPFB podría participar de esas subastas directamente. Esos son los cambios principales.

Edmar Luiz Fagundes de Almeida es economista, doctor en Economía Aplicada, master e Economía Industrial, profesor del Instituto de Energía de la Pontificia Universidad Católica de Río y consultor en Economía de la Energía. Actualmente es consejero independiente de Galp Energía en Portugal y fue vicepresidente para Asuntos Académicos de la Asociación Internacional de Economía de la Energía. Es experto en Regulación y Política Energética, y en Innovación y Desarrollo del mercado de la energía.


—¿Esta nueva infraestructura de mercado en Brasil es ventajosa o desventajosa para Bolivia?
Yo creo que es un mercado diferente del que había antes, va quedar más complejo el proceso de venta de gas. ¿Antes cómo Bolivia vendía gas? Básicamente, hablaban el gobierno brasilero con el boliviano y se ponían de acuerdo sobre un proceso de cooperación internacional y después había una negociación entre dos empresas YPFB y Petrobras, era una negociación más sencilla, menos gente involucrada y se firmaban contratos larguísimos. Hoy va quedar más complejo porque los contratos ya no serán de largo plazo, serán de 1 año, 5 años (…). Yo no veo empresas en Brasil firmando contrato por 10 años en este contexto de competencia.
Para vender gas se tendrá que negociar con mucha gente diferente. Cuando digo complejo, no significa que es necesariamente malo, es decir que tiene que preparase para participar de este mercado, la empresa tiene que tener un capacidad comercial, los que venden gas tienen que tener conocimiento de quien son los mejores compradores, cuales son las empresas en las que se pueden confiar, tiene que conocer dónde se puede vender mejor y dónde comprar al mejor precio. Entonces este es el desafío.
Pero por detrás de ese desafío (Bolivia) tiene una oportunidad enorme. Creo que este ambiente será mejor para Bolivia porque antes de firmar un contrato con un precio de un producto por 20 años, podrá firmar muchos contratos de diferentes productos con diferente duración. Hay oportunidad de diversificar, puede vender gas en firme, interrumpible, etc.
Hay muchas opciones para aprovechar y se puede sacar mejor precio y sacar mayor valor para Bolivia en este nuevo mercado. Es más difícil, pero más beneficioso y ventajoso desde el punto de vista económico.
—¿Quiénes son los competidores en Brasil?
Brasil consume 3 tipos de gas: el nacional, el GNL y el gas importado; Bolivia compite con el GNL importado y con los productores brasileros. Con relación a los productores brasileros hay más o menos un 90% de este gas vendido al sistema integrado, al centro, sur y noreste de Brasil.
Bolivia tiene una ventaja porque su gas es mucho más flexible que el brasilero, ahí tenemos una ventaja competencia. El GNL tiene esta flexibilidad, pero es mucho más caro y varía mucho, ahora por ejemplo está muy caro.
Ahí la posibilidad de Bolivia, su gas tiene que ser más barato que el GNL importado; porque hay mucho gas en el mercado internacional que se puede comprar en África, Estados Unidos.
—¿El GNL no es competencia directa, pero sí el nacional?
Yo creo que el gas nacional se va a vender sí o sí, porque los productores no pueden hacer otra cosa, pero este gas es inflexible, así que se necesita un gas más flexible. Bolivia tiene ese gas y tiene que ser más barato que el GNL. Tiene todo para serlo, porque el costo de transporte ya está amortizado y el costo de la molécula es mucho más bajo.
Hoy se vende a Brasil más o menos 20 millones de metros cúbicos y el gasoducto tiene capacidad de vender más, y se puede aprovechar para vender contratos de oportunidad. Es decir si hay un problema en una termoeléctrica que necesita más gas, se podrá utilizar esta capacidad.
Incluso puede aparecer un comprador que quiere comprar gas por poco tiempo, pero a precios altos, Bolivia podrá aprovechar esto y vender más gas en Brasil durante el verano cuando Argentina importa menos gas.
Hay gente que está importar GNL y puede dejar de hacerlo para comprar ese gas que está sobrando en Bolivia. Hay que cambiar la mentalidad de vender un solo tipo de gas a largo plazo.
Hay posibilidad de vender cosas diferentes, como un gas interrumpible condicionado al requerimiento de los argentinos que, en cualquier momento pueden pedir gas, pero mientras tanto puedo venderlo de forma condicional al mercado brasilero.
—¿Esa situación de conseguir más compradores y de cuánto necesita Brasil de gas puede ser atractivo al mercado boliviano para que invierta y producir más gas?
Sí, con seguridad. La inversión del Upstream de Bolivia estaba muy condicionada a los contratos de exportación, las empresas invertían para atender estos compromisos, pero no invertían más porque si encontraban más gas, no tenía seguridad de dónde venderlo, porque Brasil ya estaba comprando 30 millones y Argentina estaba bajando sus compras, entonces ¿por qué invertir?.
Ahora hay un nuevo escenario, hay un mercado abierto a la competencia, esto cambia todo, porque si yo encuentro un gas y hay un mercado ahí yo puedo luchar para venderlo.
Puedo construir incluso nuevos gasoductos y vender más gas a Brasil a una termoeléctrica.
Yo creo que la medida en que el mercado brasilero evolucione a un mercado más maduro y con competencia, será muy benéfico para Bolivia, porque disminuye la percepción de riesgo para invertir y encontrar más gas.
—¿Tendría que cambiar las reglas de juego Bolivia para no sólo atraer más inversiones, sino incluso para las empresas que ya están en el país? ¿O es competitivo tal cual está ahora?
No sabría decir si la alternativa de ahora es viable o no, para los que van a invertir y comprar el gas. Sé que una empresa tiene que tener el control del proceso de venta.
Entonces si voy a tomar el riesgo de invertir cientos de millones de dólares para encontrar la reserva y, tengo el control de la venta de esa reserva, sería muy poco confortable después depender de otra empresa para venderlo o no, es una situación riesgosa para los que van a invertir, es mejor que ellos directamente intenten vender su gas, así la percepción de riesgo reduce mucho.
Aunque sé que es un tema de soberanía boliviana tener el derecho de vender directo su gas, etc, pero tiene que haber un mecanismo que le de comodidad a las empresas que van a invertir directamente en la producción.
Yo no sé si hay la necesidad de cambiar la ley y dejar que las empresas puedan vender directamente o no, pero lo que es muy claro, es que la empresas tienen que tener seguridad y una vez encontrado su gas van a tener la manera de venderlo. Además sabemos que el riesgo geológico ya es demasiado alto, y sobre eso, además está el riesgo del mercado, de si se va poder vender o no.
—¿Entonces para Bolivia es ventajoso, pero debe ser competitivo el gas en el nuevo escenario?
Si, tiene competitividad el gas boliviano en Brasil. Eso se ve cuando hay muchas empresas interesadas en comprar el gas de Bolivia para vender en las subastas a las distribuidoras. Y yo creo que no habrá problema de mercado, pero hay que cambiar y debe haber más innovación en la forma y el tipo de vender el gas.
Por ejemplo, si yo estoy comprando un gas de un productor de Brasil, pero este no me entrega por alguna razón, entonces necesito gas para salvar la situación, no se puede quedar sin gas.
En los mercados competitivos hay diferentes tipos de contratos, esto sucede en Estados Unidos, y Bolivia tiene todo para explorar este mercado competitivo.
—¿Cuánto de gas necesita Brasil?
En un contexto de monopolio la respuesta es muy diferente, esto no está muy bien determinado, es decir el volumen de gas que Bolivia vende a Brasil puede sustituir el GNL por ejemplo.
Brasil actualmente importa GNL y compra el gas de Bolivia, entonces por qué Bolivia no podría aumentar su exportación y así disminuir la importación del GNL.
La respuesta va depender de Bolivia, cuales son los precios y la capacidad mercadológica para vender su producto aquí.
Si el precio es alto y uno no sabe vender, no vende. En el futuro, no será el gobierno brasilero quien de esa respuesta a Bolivia, porque de ahora en adelante ya no va comprarle más gas como gobierno, ahora lo que puede hacer es presentar empresas negociantes a Bolivia.
Petrobras tiene su participación en Bolivia, pero también es un gran productor de gas en Brasil, el 70% es producido por Petrobras, y ahora está creciendo su producción.
Entonces, Petrobras se va ocupar cada vez más de su propio gas, es su prioridad. Por eso es interesante que Bolivia se abra a otros compradores.

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